Será que existe un misterioso manual que indica a los rock-stars cómo han de envejecer; será que ahí se sugieren las melenas canosas, o la colección de arrugas, o las cirugías que insinúan deformemente lo que ahí hubo; será que ahí aconsejan aferrarse al pasado y repetir al infinito las viejas melodías.

 

Y entonces aparece este personaje de 66 años. Corta estatura. Ropa sencilla. Apariencia tan normal que serviría para cualquier oficio lejos de escenarios o reflectores. Corte de pelo indicado para quienes llegan a esa edad controlando la calvicie y no quieren llamar mucho la atención.

 

La hilera formada para pedirle autógrafos lo recibe con aplausos, los cuales parecen sonrojarlo un poco… Curioso tras tantas décadas de ser aplaudido, pero casi podríamos decir que se ha ruborizado.

 

Dos días antes tuvimos la suerte de enterarnos por afortunadísima coincidencia de que John Paul Jones, el bajista de Led Zeppelin y arreglista para múltiples bandas incluidos los Rolling Stones, podía llegar a presentarse en la exhibición de bajos en Londres… Y mucha suerte habremos tenido, porque cada que habla alguna leyenda de ese calibre los diarios británicos les abren columnas y transcriben todos sus conceptos, pero en este evento somos los únicos.

 

John Paul firma fotografías, discos, bajos, camisas, y al mismo tiempo convive con sus fans; uno muy nervioso y visiblemente impresionado por estar frente a él, le pregunta con un inglés inaudible y trabado, por cierta técnica para tocar, a lo que el artista responde haciendo movimiento de dedos y convirtiendo la sesión en lección.

 

Mientras eso sucede, la persona que lo acompaña sólo nos da una indicación para la entrevista ya concedida… “John Paul agradecería si pudieran hablar del futuro… Prefiere no hablar del pasado… Le gusta ver hacia adelante”.

 

Entonces lo saludamos y empezamos la entrevista…

 

-John Paul, ha venido a presentar un bajo… ¿Por qué es tan importante?

 

– Este bajo es una perfecta réplica del que solía ocupar, es exactamente igual, lo ocupé en la opera de Anna Nicole (ópera montada recientemente en Londres, basada en la vida de Anna Nicole Smith). Pensamos que sería bueno hacer un bajo con calidad máxima pero con precio accesible.

 

-La ópera de Anna Nicole pero muchos proyectos más por delante… ¿Por qué seguir creando, por qué seguir innovando, estar envuelto siempre en nuevos proyectos, por qué? ¿De dónde viene esa voluntad de crear siempre?

 

-Que me aburro demasiado rápido, necesito frescura, yo creo… Sí, me aburro muy fácilmente y necesito estar haciendo cosas nuevas, y la realidad es que no hago nada al margen de la música y me mantiene interesado, y distintos proyectos nutren mi música generalmente, siempre es bueno trabajar en nuevas ideas y con gente diferente

 

-Siempre intentó ser visto como ser humano normal, claro que estaba el rock-star, pero ¿cómo conseguirlo tras haber revolucionado la música, cómo ser tipo normal tras lo que consiguió décadas atrás?

 

-Todos los bajistas son normales, o la mayoría… Es más fácil porque no estás al frente todo el tiempo, siempre estás trabajando en el escenario en el ritmo, y los bajistas deben pensar siempre en armonía, energía, en cómo suena la banda, y entonces dejas a las estrellas al frente, que son guitarristas y vocalistas

 

-¿Por qué en Londres, por qué en Inglaterra, por qué la Gran Bretaña? ¿Por qué en territorio británico semejante revolución musical en todo aspecto? ¿Por qué pasó en esta isla?

 

-Porque aquí todo pasa a escala nacional… Cuando he estado en Estados Unidos noto que la gente escucha en el radio cosas diferentes dependiendo de dónde viven, country en el sur, soul en ciudades, y en Inglaterra teníamos una radio nacional con la BBC que emitía toda la música: Ray Charles, Hank Williams, en el mismo programa, aunque sean contrarios… Y estas influencias se mezclaron, de ahí salió algo diferente e hizo la revolución

 

-Pero para tan pequeña isla, tan pequeño país, es impresionante lo que han conseguido de impacto mundial…

 

-Sí, obviamente, la música estadounidense pudo ser más fácilmente asimilable en Inglaterra porque hablamos el mismo idioma, o casi el mismo, pero pudimos conocer música de Estados Unidos como bandas jóvenes, y entonces empezaron a escucharnos a nosotros y luego de vuelta.

 

-¿Cómo definiría Londres? ¿Por qué es especial?

 

-Todo pasa por Londres, nací en Londres y me había ido a vivir al campo, pero luego regresé a Londres porque todos mis amigos, de donde vengan, noruegos, estadounidenses, jamaicanos, mexicanos, todos vienen a Londres y los ves tarde o temprano. Es un emocionante sitio en el cual estar, es un emocionante sitio para vivir.

 

-Y ahora vienen los Olímpicos…

-No soy gran aficionado al deporte pero es algo grande, reúne a mucha gente, aunque el tráfico va a ser de miedo.

 

-¿Podría aparecer en los Olímpicos, en la inauguración o en la clausura?

No. No… O no que yo sepa.

 

– Me gustaría saber de sus proyectos actuales… ¿En qué ha estado involucrado últimamente?

 

-De momento, escribo una ópera, una ópera clásica. También estoy trabajando con una banda noruega avantgarde, electrónica, Supersilent, y tengo mis propios proyectos, como el grupo Seastick Steve, que lo disfruto…

 

-¿Cuánto ha cambiado Inglaterra en estos 30 años, culturalmente, artísticamente, en ese punto de vista?

 

-Para empezar hay menos dinero para proyectos, ciertamente, como en muchos sitios, hay recortes en artes y humanidades, lo cual es desafortunado. Pero la escena británica siempre ha sido incisiva, hallará mercado, hallará dónde tocar, los músicos hallarán cómo pese a todo, esto siempre tendrá forma positiva

 

-Ya ha estado en nuestro país, en México…

 

-Sí, amé la atmósfera, la comida… Pude tocar en la universidad con un proyecto muy interesante.

 

-¿Somos tan distintos, ingleses y mexicanos?

 

-El sentido del humor es muy parecido, pero el temperamento latino es mucho más demostrativo que el inglés… Nosotros somos más reservados. Me gusta mucho México…

 

Se despide amablemente y lejos de apurar las gafas obscuras, o refugiarse en tres guaruras, o poner gesto de he tenido suficiente, decide recorrer un pasillo de la exhibición. Quien no alcanzó a pedir autógrafo o foto, ahora lo hace y sin prisa.

 

John Paul Jones: cimbró para siempre el rock, cambió inevitablemente el rumbo de la música popular… Y sigue creando para no aburrirse porque, después de todo, él mismo explica sonando a disculpa: “no hago nada al margen de la música”.

 

@albertolati

 

 

 

 

Alberto Lati

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