El 13% de los casos de obesidad y sobrepeso están relacionados con trastornos del sueño. Una persona que no descansa, ronca o no respira correctamente mientras duerme, inclusive tiene más hambre de la normal durante el día, concluyeron especialistas del sueño.

 

De acuerdo con los especialistas, al no descansar correctamente durante la noche, el cuerpo no genera todas las sustancias que requiere durante el día, como la leptina, una hormona encargada de producir la sensación de saciedad y limitar la ingestión de alimentos. Si el cuerpo no tiene suficientes hormonas de este tipo pide comida todo el día, lo que provoca atracones y un incremento de peso incontrolable.

 

Guadalupe Terán Pérez, coordinadora del área clínica de la Clínica del Sueño de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Iztapalapa, explicó que esos problemas al dormir se conocen como apnea obstructiva del sueño.

 

“La apnea es una pausa en la respiración, las vías respiratorias se colapsan y pueden ser por problemas anatómicos o sobrepeso. Esto provoca que se levanten al baño con frecuencia porque hay una pérdida de oxígeno, entonces sube la presión arterial y tienen que despertar para que el cuerpo se oxigene”, explicó Terán.

 

El trastorno del sueño, agregó, se vuelve un círculo vicioso con los problemas de peso: al tener más grasa corporal en el cuello las vías respiratorias se obstruyen y se producen apneas, que a su vez impiden a la persona descansar y problemas de alimentación.

 

Esto podría derivar en otras complicaciones como problemas cardiacos, infartos cerebrales o paros respiratorios por la pérdida de oxigeno mientras la persona duerme. “El no dormir bien nos puede traer muchas consecuencias, por eso es importante tratarlo. Cuando vienen los pacientes y se trata su problema de sueño, comienzan a dormir mejor y después comienzan a comer bien”, subrayó la especialista.

 

Pero no sólo eso. No dormir bien te hace más vulnerable a otros padecimientos, ya que el sistema inmunológico no funciona correctamente, pues no se fortalece durante las horas de sueño. “Hay estudios que demostraron que las personas que no duermen son más propensas a enfermedades crónicas, por ejemplo al cáncer o la diabetes. Por ello, no deben sacrificarse las horas del sueño”, dijo.

 

De acuerdo con la clínica de la UAM, 30% de las personas tiene alguno de los 80 trastornos del sueño que existen, los más comunes son el insomnio y la apnea obstructiva. Sin embargo, existen otros como el sonambulismo, la somnolencia diurna, la narcolepsia, las pesadillas y los trastornos conductuales del sueño, que afectan a la población en alguna etapa de su vida.