Guadalajara incapaz de hacer gol como local a Querétaro y eliminado; Cruz Azul, sospechas esotéricas, es tragicomedia nacional; América, burla recurrente, cual aristocracia venida a menos en el fondo de la tabla; y Pumas, por mucho los más consistentes en últimos tiempos, esta vez fuera de la liguilla: dime cómo se desempeñan tus grandes y te diré qué futbol tienes.

 

¿Qué hace a los cuatro anteriores “superiores” al resto? Un poco las glorias pasadas pero, sobre todo, su capacidad de convocatoria. Lo curioso es que sigan siendo tan trascendentes aún sin figurar.

 

Mientras los cuartos de final tenían que estar supuestamente prendiendo al país, más se hablaba de la reestructuración del América. Encabezados y reflectores se destinaban a un cuadro que diseñaba nuevo proyecto, antes que a quienes seguían peleando la corona. Y las águilas, cambiando entrenadores, presidentes, jugadores, tan lejos de esa aura de omnipotencia de otra época, cuando sonaba el altavoz del Azteca con el estribillo pegajoso, y en su año Edú centraba de rabona, y en otro Biyik metía cuatro goles, y antes Juan Antonio Roca se decía anti-chiva,  y Zelada paraba el penal, y el asunto es que había que amarlo u odiarlo; ellos, los americanistas, disfrutaban y se crecían ante tan radicales sentimientos.

 

Lo de Chivas es asunto muy distinto: innegable que el Rebaño se ha convertido en el cuadro que más talento genera, distribuye y exporta. Hoy están en Europa, Javier Hernández, Maza Rodríguez, Carlos Vela, el joven Ulises Dávila. Tanto la selección sub17 que recién se coronó como la sub20 que fue tercera en Colombia, tenían mucha promesa de esta institución.

 

Sin embargo, se pregunta la afición chiva: ¿Y los títulos para cuándo? La respuesta es que Guadalajara está más ocupado en moldear la selección mexicana de los próximos mundiales que en dar vueltas olímpicas, y no ha sabido hacer las dos al mismo tiempo, que eso esperarían sus seguidores.

 

Con Cruz Azul se podría hacer un largo listado de maldiciones y frustraciones: tanto fracaso acumulado engarrota las piernas a cada celeste en los partidos decisivos. Es una afición que ha convertido el sufrimiento en rutina. Cuando algo va bien, todo cementero se pregunta, ¿cuánto falta para que la campaña se tuerza, en dónde empezará a jorobarse este asunto, no será en serio que ahora sí ganamos?

 

Y Pumas, reiteramos, no puede entrar en ese saco: simplemente, tuvo un mal torneo y cuenta con bases para volver a pelear, aún con un presupuesto que dista de los mayores.

 

Un resumen de los 4 grandes de México: acumulan 36 torneos de liga de un total de 83 disputados en época profesional. Ni siquiera la mitad de los títulos, tan diferente a lo que pasa en el común de las ligas europeas.

 

Nadie discute que eso habla de competitividad de nuestro futbol: todos pueden ser campeones. El tema es que la grandeza de nuestros grandes ha dejado de radicar en un desempeño propio de grandes. Porque un grande cuando no es campeón, aspira a serlo o acaba de lograrlo.

 

 

FUTBOL MEXICANO:

GUADALAJARA 0-0 QUERÉTARO (avanza QUERÉTARO)

CRUZ AZUL 1-2 MORELIA (avanza MORELIA)

SANTOS – JAGUARES

TIGRES – PACHUCA

 

FUTBOL INTERNACIONAL:

MANCHESTER UNITED 1-1 NEWCASTLE

REAL MADRID 4-1 ATLÉTICO MADRID

GETAFE 1-0 BARCELONA

ESPANYOL 1-2 OSASUNA

ZARAGOZA 0-1 SEVILLA

 

@albertolati

Alberto Lati

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