Metáfora perfecta de un Brasil que se sabe vender, que se sabe proyectar, que sabe hacerse amar y darse a desear, emerge él: futbolista con imagen tan peculiar que cuesta creerlo original o espontáneo.

 

Detrás del corte de pelo estilo Pájaro Loco y las declaraciones locuaces, se intuye algo de diseño de imagen… Como con su tierra misma: es el Brasil del crecimiento anual del 8 por ciento, de la modernidad que suprime la vieja –pero aún existente- realidad de contrastes, violencia y favelas, de la encantadora sonrisa de Lula y su discípula Dilma. El Brasil, que con infinidad de problemas, convence al mundo de que antes que nada es sol y arena, samba y caderas, futbol y magia, tecnología e inversión, caipirinha e Ipanema, futuro y estabilidad. Ese Brasil, el que será centro del planeta del 2013 al 2016 con Copa Confederaciones, Mundial de futbol y Juegos Olímpicos… Y ahí está, en rol protagónico, el hábil adolescente Neymar.

 

Tiene sólo 19 años pero ya ha anotado 72 goles (en promedio, uno cada dos partidos que disputa). Con dotes de coqueta Lolita mantiene a Madrid y Barcelona no sólo pretendiéndolo, sino sintiendo ambos que cuentan con la preferencia del jugador. Un día Chelsea se siente cerca de atraparlo; otro, hace un guiño al Barça; al siguiente, se anuncia que ha firmado por el Madrid… Y finalmente se anuncia que renueva con el Santos.

 

¿Y qué fotos se filtraron a la prensa tras el nuevo contrato con el equipo amazónico? El perfecto spot brasileño: Neymar en un yate, lo acompaña una bella modelo, trajes de baño mínimos, aguas azules de fondo, carnaval total porque el joven seguirá jugando en Brasil y mantiene a Europa rogándole.

 

Sin duda, es un esquema al que el viejo continente no estaba habituado. Años atrás, bastaba con que apareciera una oferta astronómica (aquí se hablan de 80 millones de dólares) para que cualquier equipo sudamericano se desprendiera de su joya; más aún, si la oferta no saciaba al equipo, el futbolista terminaba forzando su salida pues, nadie en América del sur podía igualar los sueldos europeos. Eso era antes.

 

Con su nuevo contrato, Neymar ganará al año poco más de 8 millones de dólares netos: salario sin precedente para el futbol de la región. Europa, en medio de su euro-crisis, despierta ahora en materia de futbol a la nueva realidad. Pedir prestado a China y perder subastas deportivas con equipos brasileños. Es el nuevo orden.

 

Decía el portal italiano Calcio Mercato que “Es la vieja Europa que cede el paso, también en el futbol, a los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica)”.

 

Entonces recordamos que Brasil tendrá el Mundial 2014, Rusia el 2018, que inversionistas de la India han comprado equipos ingleses, que China ya hizo sus Olímpicos y Sudáfrica su Mundial.

 

¿Por qué hay tantas lecturas entre líneas? Por la sencilla razón de que Brasil, como ya dijimos, será sede del mundo en breve con todos los eventos deportivos; Neymar, con tan perfecto look y tan alegres dribles, es necesitado en casa. Capaz de hacer un berrinche si su entrenador no le permite tirar el penal, de generar broncas multitudinarias con sus provocaciones o de ocuparse más en driblar a todos los contrarios que en meter gol, es un personaje idolatrado y que despierta pasiones desde Santos hasta cada rincón del mundo.

 

La Copa América debía suponer el inicio de su consagración, pero naufragó junto a toda la selección brasileña y confirmó que, posicionamiento y márketing al margen, se mantiene como gran promesa… Y el tiempo de las  promesas se espera con ansiedad, mas no ha llegado.

 

Decía el mismísimo Pelé que Neymar “ha sido más decisivo para el Santos que Messi para el Barcelona” declaración que puede generar comparaciones aún absurdas.

 

¿Lo ideal? Permitirle crecer, madurar, utilizar su genio en pro del equipo y no de sus delirios, convertir su afán de grandeza en la de un once. Quizá a eso pueda contribuir el retenerle en casa al menos hasta el Mundial 2014, como parece que ha sido decisión de estado (incluso Lula tuvo tiempo para felicitarlo, agradecerle por quedarse en la liga brasileña y calificarlo como “ejemplo para los jóvenes de conservar lo propio en el país”).

 

Sin embargo, seguir jugando en un sitio en el que está endiosado, sobreprotegido y malcriado, también puede arruinar su carrera: está en edad de aprender, de seguir a un pedagógico mentor que lo lleve a ser más.

 

Lo que es un hecho es que Neymar tiene mucho futbol en los zapatos… Y que Brasil, en estos años de hiper-posicionamiento, puede explotar mejor su singular imagen que la de un crack estilo Kaká (surgido de clase acomodada, religioso, menos expresivo y siempre mesurado).

 

Un periodista brasileño hablaba con nostalgia de los tiempos “cuando los padres de familia soñaban con tener un hijo abogado o médico, tan diferente a hoy, cuando prefieren no gastar en educación y verlo futbolista”.

 

Tiempos tampoco perfectos en los que la imagen de Pelé fue manipulada por la dictadura brasileña, pero tiempos en los que, al menos, todo parecía más sencillo…

 

¿De dónde saldrá el mega-sueldo de Neymar? Muchas especulaciones y hasta acusaciones de semi-expropiación, pero en este nuevo orden no es necesario que fondos públicos financien los millones de la estrella… Ya también Brasil, aún con sus temas sociales pendientes, puede ser parte de la fiesta del derroche deportivo, aunque duela a la otrora todo-poderosa Europa.

 

@albertolati

Alberto Lati

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