Ondea una bandera británica en la tribuna del estadio de Wembley. No la han izado por motivos futboleros, sino porque este domingo Londres recibe un partido de la NFL. Afuera, la entrada principal sigue siendo encabezada por la bandera inglesa.

 

En una de las salas de prensa, se está designando director técnico de la selección británica de futbol para los Olímpicos, al ex jugador Stuart Pearce… ¿Por qué suena tan raro decir selección británica cuando de rutina decimos y repetimos selección alemana, selección brasileña, selección japonesa? Simplemente, porque la selección británica casi nunca ha existido.

 

El tema central de la presentación de Pearce es tan esperable como controvertido y político: ¿Jugarán galeses, escoceses, irlandeses del norte, junto a ingleses en el equipo del Reino Unido?

 

Desde un principio la FIFA permitió a los británicos competir por separado. Así, en cada eliminatoria para Mundiales y Eurocopa, aparecen, aún sin ser países como tal, Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Eso equivaldría a que Cataluña se desprendiera de la selección española, o a que los flamencos no fueran convocados al equipo de Bélgica, o a que Baviera jugara al margen de Alemania… Pero así se agradece a los británicos el haber inventado el futbol moderno.

 

Sucede que en Olímpicos, sí hay delegación británica con deportistas de cada una de las llamadas “Home Nations” o “Naciones caseras”.

 

El Reino Unido, por ello, no participa en futbol olímpico desde hace más de medio siglo. Esta vez, siendo anfitriones, no les queda alternativa y se mantiene la interrogante: ¿Aceptarán integrarse los no ingleses?

 

Primero, comprendamos que en un Mundial, la meta principal de un escocés es que pierda Inglaterra. Después, captemos la magnitud de este nacionalismo al ver que un futbolista mitad-galés y mitad-inglés (Ryan Giggs) eligió defender los colores galeses a costa de no asistir jamás a un gran torneo. Pero, sobre todo, entendamos el temor de las cuatro federaciones británicas: ¿Y si integrar el equipo británico en Londres 2012 genera un precedente y la FIFA sigue tal ejemplo?

 

Stuart Pearce, él mismo ex jugador inglés célebre por la pasión con que enfrentó a Escocia en la Eurocopa 96, ha dicho que convocará a elementos de las cuatro regiones y todo dependerá de la mentalidad del futbolista: dificilísima decisión de corte más político que deportivo con la que cargarán hasta su retiro.

 

Si en un futuro cercano la FIFA desaparece al equipo de Gales, quien propició ese cambio de estatuo, ya no podrá volver a vivir en una ciudad galesa. Pero, al mismo tiempo, es una oportunidad dorada de ser olímpico.

 

Habrá polémica, en todo caso. Habrá debate en FIFA también.

 

A 148 años de la creación del futbol moderno en la taberna Freemasons de Londres, los privilegios de las cuatro regiones británicas, podrían empezar a peligrar.

 

La máxima shakesperiana de Ser o no ser, en su versión futbolera y olímpica.

 

@albertolati

 

Alberto Lati

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