La última vez que se vieron personalmente fue una mañana de domingo de 2004. El 29 de agosto de aquel año, en la marcha que convocó el PRD para protestar por el desafuero contra López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel se habían saludado y cruzaron un par de palabras. La movilización comenzó y Cárdenas se quedó atrás, en algún punto de Paseo de la Reforma abandonó la marcha y ya no llegó al Zócalo con López Obrador.

 

La distancia duró casi 8 años para que estos dos personajes volvieran a darse la mano y a compartir juntos un pódium. Varios hechos influyeron para que una relación que siempre fue cercana, en la que uno fue el tutor –Cuauhtémoc – y otro el pupilo –Andrés Manuel– se fracturara y se enfriara al grado de pasar años sin encontrarse.

 

Para el 2004, la figura de López Obrador había crecido tanto que ya muchos analistas, dentro y fuera del país, lo veían como “el próximo presidente de México”. En campaña desde el gobierno capitalino, Andrés Manuel había tomado su propia ruta y Cuauhtémoc se quejaba entonces de “soberbia” y acusaba a AMLO de haber dejado de ver y escuchar.

 

Dos hechos habían influido en el enfriamiento de la relación: el golpe y el maltrato posterior a Rosario Robles y su grupo ordenado directamente por López Obrador, y el desdén que tenían los lopezobradoristas hacia su hijo Lázaro Cárdenas Batel, entonces gobernador de Michoacán. Pero lo que provocaría la ruptura de la relación vino después: la sucesión en el DF en 2006 y la candidatura de Marcelo Ebrard, junto con el ascenso de Manuel Camacho en el equipo y el ánimo de Andrés Manuel, hicieron a Cárdenas aumentar el distanciamiento al grado de hacer públicas sus diferencias.

 

Cárdenas ya no volvió a aparecer en ningún acto de aquella campaña presidencial de López Obrador. En 2005 hizo públicas sus aspiraciones para ser, por cuarta ocasión, candidato presidencial del PRD. Su “destape” no generó adhesiones y la mayoría de los apoyos ya eran para AMLO. A finales de aquel año declinó su candidatura y se hizo a un lado, pero nunca declaró su apoyo al tabasqueño, alejándose tanto del partido que fundó que, en 2006, hubo quienes llegaron a tacharlo de “mezquino” y después de la elección, Elena Poniatowska lo acusó de no apoyar las denuncias de fraude de López Obrador.

 

Toda esa historia de encuentros y desencuentros quedó atrás ayer. Cárdenas hoy no escatima su apoyo a López Obrador y lo pondera en público como “nuestro candidato”. Detrás de ese reencuentro hay algo más que el amor que ahora pregona como filosofía política Andrés Manuel, una negociación política, pero también aquella vieja relación.

 

NOTAS INDISCRETAS… Josefina Vázquez Mota se ha dedicado a hacer una rápida “operación cicatriz” en la que comenzó por visitar al presidente Calderón en Los Pinos y ayer se reunió con Santiago Creel. La pregunta es qué está ofreciendo la candidata a los que fueron sus adversarios: en el caso de Creel trascendió que le pidió sumarse a su campaña con todo y su equipo, pero no mucho más, aunque una versión afirma que a Santiago le ofrecieron ir a San Lázaro y ser coordinador del PAN en la próxima legislatura a lo que Creel dijo “no gracias” y sólo aceptó apoyar la campaña… Por cierto que la noche del martes en un bar de Polanco, que tiene nombre inglés, los asistentes se sorprendieron al ver llegar a una mesa a Ernesto Cordero, César Nava y Gabriela Cuevas, junto con otro acompañante no identificado. En el relajado ambiente de aquel lugar, Cordero compartió con sus amigos desde la media noche hasta las 2 de la mañana cuando se les vio abandonar el lugar ¿Ahogando las penas?..Se baten los dados. Por fin una Escalera. Hasta el lunes!

 

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