El Presidente Donald Trump confirmó la luz verde de la Casa Blanca a que se relajen las normas ambientales sobre combustibles, y prometió al sector automotriz eliminar todas las regulaciones que afecten su productividad.

 

 

El mandatario visitó este miércoles Detroit, el corazón del sector del automóvil estadunidense, en donde se reunió con líderes de las principales compañías de la industria. El encuentro coincidió con el anuncio de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de que revisará su decisión de mantener estrictos estándares de emisiones y consumo de combustible, una de las principales demandas de los fabricantes.

 

 
La medida, adelantada por funcionarios de la Casa Blanca, supone cancelar una de las últimas decisiones del anterior presidente, Barack Obama, quien el 12 de enero decidió mantener exigentes estándares de emisiones y consumo para los vehículos que se producirán entre 2022 y 2025. La decisión rompió el compromiso acordado entre Washington y los fabricantes de automóviles de revisar en 2018 los estándares.

 

 
Las compañías de automóviles han protestado que los estándares son demasiado exigentes y suponen la necesidad de invertir miles de millones de dólares para cumplir las regulaciones, por lo que quieren que Washington relaje la normativa.

 

 
Aunque la decisión anunciada hoy por EPA y el Departamento de Transporte sólo supone volver al compromiso de revisar los estándares en 2018, y la Casa Blanca ha señalado que todavía no ha tomado la decisión de aceptar la petición de los fabricantes, la revisión abre la puerta para rebajar los estándares.

 

 
Trump subrayó que su intención es facilitar la vida a los fabricantes de automóviles para que generen más empleos en el país.

 

 
El Plan de Acción por el Clima lanzado por su antecesor establecieron estándares para mejorar la eficiencia en el uso de combustible de los automóviles que circulan en ese país. Uno de los compromisos que en su momento asumió la industria fue lograr que en 2025 su rendimiento se duplicará a 100 kilómetros por 4.3 litros (casi 55 millas por galón).

 
Esta y otras regulaciones medioambientales fueron aceptadas por los “Tres Grandes” de la industria automotriz estadunidense (Ford, GM y Chrysler), que en marzo de 2009 recibieron del gobierno de Obama un rescate financiero de 15 mil millones de dólares.