La secretaría de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu consideró que el Tratado de Armas de las Naciones Unidas se debe “por encima de ideologías y posiciones políticas, porque la violencia de las armas no conoce de idiomas, de credos, de nacionalidades. Arrebata vidas por igual de todas las edades y razas, en todos los continentes, todos los días”.

 

Durante su participáción en la segunda conferencia de los Estados Parte del Tratado sobre el Comercio de Armas de las Naciones Unidas (ATT), en Ginebra, Suiza, la canciller hizo un llamado a “consolidar una cultura de paz, tolerancia y respeto, particularmente entre la juventud, es una responsabilidad de todos”.

 

La titular de la SRE presentó cinco propuestas ante los países que forman parte del tratado.

 

Primero, todos los gobiernos debemos presentar informes nacionales y estos deben contener la mayor información posible, incluyendo alerta sobre el desvío de armas.

 

Segundo, establecer el fondo contemplado en el tratado para el desarrollo de instituciones nacionales para el control de las transferencias de armas, particularmente de los países en desarrollo.

 

Tercero, adoptar medidas más estrictas de control de las exportaciones y transferencias de armas, a fin de asegurar que sean los gobierno y no las empresas privadas quienes tengan el control sobre estas transferencias.

 

Cuarto, establecer un grupo de expertos independientes que evalúen la magnitud, los flujos y el impacto de las transferencias de armas pequeñas y ligeras a fin de que presente recomendaciones a los estados parte del tratado y a la Asamblea General de la ONU.

 

Quinto, reforzar el diálogo e intercambio de experiencias con la sociedad civil quien fue una aliada indispensable en los esfuerzos para lograr la aprobación del tratado.

 

Finalmente, dijo, se hace una invitación a la industria a que colabore con los gobiernos y la sociedad civil para alcanzar los fines del tratado.

 

 

“Frente a los países que aún no se han vinculado al tratado, México hace un exhorto enérgico para ratificar este documento y dejar claro qué papel van a jugar en esta causa, particularmente los grandes productores y exportadores.

 

A quienes ya son parte de este instrumento, el llamado es acomprometerse a verdaderamente en el cumplimiento de sus disposiciones, pues los instrumentos jurídicos internacionales requieren de voluntad política nacional para ser efectivos”, finalizó la canciller.

 

Aprobado en abril de 2013, el ATT entró en vigor en diciembre de 2014, y actualmente 130 países lo han firmado, incluyendo 87 que lo han ratificado, entre ellos cinco de los 10 mayores exportadores de armas. China y Rusia, sin embargo, no han firmado este acuerdo.

 

El ATT fijó por primera la obligación internacional para detener las trasferencias de armas o municiones a países donde se sabe que podrían ser usadas para facilitar genocidio o crímenes de guerra o de lesa humanidad.

 

 

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