El semanario británico The Economist advierte que tanto el presidente Enrique Peña Nieto como su gabinete no han entendido la dimensión de los problemas de corrupción y conflicto de interés que enfrenta su gobierno.

 

“Tanto el señor Peña como el señor (Luis) Videgaray insisten en que no hicieron nada ilegal. Están perdiendo el punto. En las democracias modernas, a las que México aspira incorporarse, este tipo de arreglos de mutuo beneficio, que aparentemente establecieron con Grupo Higa, es considerado un comportamiento inaceptable“, precisa el semanario británico en el artículo titulado El pantano mexicano (The mexican morass).

 

El texto publicado en su versión electrónica la noche de ayer y su edición impresa de hoy agrega que el principal beneficiario de las acciones que califica de “cinismo” oficial será Andrés Manuel López Obrador, líder del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), a quien el semanario señala como “un populista mesiánico que dos veces ha estado a punto de ganar la presidencia”.

 

“México merece algo mejor”, concluye el texto que añade como subtítulo “El Presidente no entiende que no entiende”.

 

Desde el caso de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala hace casi cuatro meses, la compra de la llamada casa blanca de Las Lomas que el contratista de Grupo Higa vendió a la esposa del mandatario, Angélica Rivera, así como la consiguiente cancelación de la licitación para la construcción del tren rápido México–Querétaro a este grupo, la publicación ennumera los hechos en que ha faltado responsabilidad política federal.

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A decir de The Economist, la autoridad presidencial que usó Peña Nieto para impulsar las reformas estructurales aprobadas por el Congreso ha quedado socavada en meses pasados por escándalos de conflicto de interés.

 

Al respecto, el semanario cuestiona que por ese caso “nadie se ha hecho responsable y renunciado por las fallas de seguridad, el sórdido contrato del tren o los conflictos de interés. Nadie ha vetado a Grupo Higa de los contratos gubernamentales mientras es investigada de manera independiente, aunque fuera sólo para establecer su inocencia”.

 

El propio gobierno ha sido manchado por el escándalo, agrega el análisis del semanario británico.

 

La investigación del caso Iguala, por el que 43 estudiantes normalistas fueron secuestrados en septiembre pasado, agrega, parece estancada y la principal respuesta política de Peña Nieto a la masacre fue proponer una enmienda constitucional para abolir las policías municipales.

 

Destaca que el Congreso aún no la aprueba “entre otras cosas porque algunas corporaciones municipales están menos podridas que las fuerzas estatales que tomarían su lugar”.

 

La publicación precisa que si se toman en serio la lucha contra la corrupción y el conflicto de interés, los líderes políticos de México pueden tomar de ejemplo a Brasil donde los escándalos de corrupción en Petrobras serán investigados y castigados gracias a fiscales y cortes ferozmente independientes, y una nueva rigurosa ley antisobornos.

 

“No se han dado cuenta que no se dan cuenta”, cita a un ex funcionario de alto rango. Pero, añade, los mexicanos ya se dieron cuenta