Una vez capturados los líderes de Los Zetas y de Los Caballeros Templarios, ambas organizaciones están debilitadas. De acuerdo con especialistas, para el grupo de Omar Treviño Morales, El Z-42, se perfila una restructuración; y para el cártel que encabezaba Servando Gómez, La Tuta, sus remanentes podrían engrosar las filas de otras organizaciones.

 

Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León se encuentran en alerta ante un posible repunte de violencia, aseguró en entrevista radiofónica el gobernador neoleonés, Rodrigo Medina de la Cruz.

 

El mandatario indicó que se han realizado reuniones con mandos militares y de seguridad en su entidad, y en ellas se acordó que las carreteras que comunican a estos tres estados serán resguardadas por autoridades estatales y federales.

 

En entrevista con 24 HORAS, especialistas en temas de seguridad nacional y narcotráfico indicaron que un hecho tras la detención de ambos capos es que la violencia que ejercen persistirá, pues aunque las dos organizaciones delictivas han sido severamente golpeadas por el gobierno, éstas no dejarán de operar y disputar su zona de influencia.

 

“Ahora ya no tanto controlan rutas (de trasiego) sino plazas, esto provoca alianzas de todo tipo. En el caso de Los Zetas va a haber una fragmentación y quien se dedica a la administración o lavado del dinero ocupará el cargo o bien el que se encarga de organizar la violencia, los sicarios, las bandas de secuestradores van a pretender tomar el control de la organización”, advirtió Javier Oliva Posada, profesor-investigador de la UNAM.

 

“Quizá (Los Zetas) cambien hasta de nombre en el corto plazo y, bueno, al igual que en el caso de Servando (La Tuta) o El Chapo, la detención de Omar Treviño no significa que desaparezcan las organizaciones criminales ni tampoco que desaparezcan las dosis de droga al menudeo, y mucho menos que disminuya la violencia”, abundó el especialista.

 

En ambos casos, apuntó Oliva Posada los grupos continuarán en la comisión de delitos como secuestro, extorsión, asesinato y el trasiego de droga, el cual no se ve de ningún modo afectado. Una cuestión destacable por Oliva Posada es que la autoridad federal debe estar muy al pendiente de contener los brotes de violencia local derivados de la anulación de ambos jefes criminales.

 

Raúl Guillermo Benítez Manaut presidente de la organización de la sociedad civil Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede) señaló que en realidad no hay un cambio drástico en el mapa delictivo del país, por encima que el debilitamiento pudiera fortalecer a grupos rivales tanto de Templarios como de Zetas.

 

“Yo creo que los beneficiados podrían ser el cártel de Sinaloa y el de Jalisco en el área del Pacífico, y el Cártel del Golfo en Tamaulipas, tanto en control territorial como en la baja de disputas en favor de esos cárteles (…) Los Caballeros Templarios sí están bastante reducidos, pero se habla del nacimiento de cárteles derivados de sus estructuras que quedan libres, como Los Viagras, y también se habla de la entrada del Cártel Jalisco Nueva Generación en Michoacán a ocupar el vació que dejan”, señaló.

 

Para el también académico por la UNAM, el uso de violencia es y será siendo característica de estas organizaciones pues a diferencia del Cártel de Sinaloa que encabezaba Joaquín El Chapo Guzmán, ambos grupos no encontraron en el narcotráfico su mayor fuente de ingreso y volcaron su actividad en contra de la sociedad, lo cual difícilmente se modificará.

 

El Chapo ya tenía hereda la estructura del cártel a Ismael El Mayo Zambada, por eso en su zona de influencia no ha subido ni bajado la violencia. Joaquín es un tipo de preveía lo que le podía pasar y dejó a El Mayo como su sucesor natural…

 

“Ellos, (el cártel de Sinaloa) son muy cuidadosos de no afectar a la población de sus operaciones, el caso de Los Zetas y Templarios son organizaciones muy depredadoras de la población, precisamente porque no encontraron un gran negocio en el tráfico de droga y recurrieron a obtener ganancias de la extorsión, el secuestro y robo de propiedades”.

 

“Prácticamente no hay un cambio notable en el mapa delictivo o de las organizaciones criminales como tal, porque el descabezamiento de uno o varios liderazgos da lugar a otros más, aún sin definirse del todo”, apunto el presidente de Casede.

 

 

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