Shia LaBeouf fue acusado la semana pasada de interrumpir una representación del musical Cabaret en Nueva York y al ser detenido por los policías, decidió recibir tratamiento para curar su alcoholismo. El actor sabe que tales acciones son un síntoma claro de sus adicciones.

 

Shia LaBeouf no se declaró culpable de los cargos, todos ellos menores, así que se enfrentaría a lo sumo a una pena mínima de prisión, si acaso fuera condenado.

 

La carrera del histrión se ha visto afectada por su comportamiento que es bastante raro; ya que también recientemente acudió al estreno de una película en Berlín y desfiló en la alfombra roja con una bolsa de papel en la cabeza que decía: “Ya no soy famoso”.