A cuatro meses de que inicie la Copa Mundial de Fútbol 2014 en Brasil, el fotoperiodista especializado en imágenes deportivas Tim Tadder, dio a conocer un calendario que le fue encargado por una empresa cervecera (no se ha dado a conocer la información del cliente, pero no me sorprendería que fuera Tecate por ser uno de sus clientes, y caracterizarse por ser ampliamente sexista) para conmemorar el evento.

 

El desafío, crear imágenes dinámicas de mujeres jugando fútbol. El resultado, cuerpos femeninos altamente sexualizados y objetivados haciendo algunos de los más famosos movimientos del balompié teniendo como fondo estadios y escenarios de las calles brasileñas.

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Si bien Tadder es conocido por sus poderosas fotografías de altos contrastes en que figuras del deporte de la talla de Michael Phelps, Tom Brady, LaMarr Woodley, lucen heroicos y en plena acción, en esta ocasión las jóvenes modelos del calendario carecen de fortaleza y determinación más bien pareciese que son un mero ornato.

 

 

En las imágenes las mujeres ni siquiera miran la pelota, mucho menos la tocan y cuando pareciese que el balón se acerca a ellas en vez de mostrarse prestas a responder, terminan posando para la cámara. En otra de las imágenes una de las modelos juega a las afueras del fulgurante estadio, ¿acaso será el símbolo de la exclusión de las mujeres en este deporte?. Más cercanas a maniquíes que a seres humanos se reduce el cuerpo femenino a un simple objeto decorativo para el deleite masculino heterosexual.

 

A la par Tadder dio a conocer a través de su página de Facebook, otras imágenes sobre la Copa Mundial de Fútbol, pero en esta ocasión con hombres como protagonistas. La fotografía es muy distinta, el jugador observa con firmeza la pelota que de alta velocidad viene hacia él que se barre en la imagen. Cero pose, pura acción. ¿A qué responde el que el hombre es capturado con fuerza y contundencia mientras que la mujer es retratada ausente, etérea?

 

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Es así que viene a cuento la noción de “la mujer como imagen y el hombre como portador de la mirada” que la teórica Laura Mulvey expuso para explicar el concepto de la mirada objetivadora masculina, donde el hombre es dueño de la mirada que cosifica el cuerpo de las mujeres, ubicándolas como objetos pasivos ante los sujetos activos masculinos.

 

En esta ocasión Tadder no sólo actúo como el portador de la mirada al disparar la cámara fotográfica siendo las mujeres protagonistas de las imágenes, sino que también ubico al hombre como sujeto activo dentro de la misma imagen al retratarlo pateando con destreza el balón, dándole la actitud y la acción.

 

Pese a que a finales de 2013, el reconocido fotógrafo elogiara la adhesión de una atleta mujer, Nicole Zapoli, a su proyecto American Badass (es), serie fotográfica en que retrata a personas admirables y de actitudes extremas, su postura con su reciente calendario ha sido todo lo contrario a enarbolar el papel de la mujer como ser humano fuertes y decidido.

 

 

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Por un momento todo se torna contradictorio, ambos discursos se contraponen, por un lado un calendario que resta poder a las mujeres al quitarles su lugar como sujetas, dueñas de su propio accionar y por el otro un proyecto en el que invita a mujeres seguras, confiadas de sí mismas a participar mostrando su talento deportivo.

 

¿Acaso tendrá que ver con que el calendario fue un encargo y había que plegarse a los deseos de la compañía de mostrar mujeres objetivadas y pasivas? Habría que darle el beneficio de la duda a Tadder.