Tanto la economía de Estados Unidos como la de México vienen registrando un crecimiento económico favorable durante este 2017. Sin embargo, eventos climáticos en el caso de Estados Unidos y el riesgo de un “impasse” en el proceso de la renegociación del TLCAN pudieran afectar su desempeño en los siguientes meses.

 

En el caso de Estados Unidos estamos hablando de Texas, un estado importante con una participación en el PIB americano de 7.0%, especialmente por el sector energético y teniendo algunas ciudades como Houston o San Antonio y que sufrió fuertes afectaciones por el huracán Harvey, el cual paralizó la producción de empresas petroleras. Hacia adelante habrá sectores como el de infraestructura que estará teniendo una mayor actividad en la reconstrucción de varias ciudades.

 

Respecto a México, estamos muy atentos al desarrollo de las negociaciones del TLCAN en su segunda ronda y las amenazas de suspenderlo, lo que sin duda afectaría el proceso de nuevas inversiones que estaban pendientes y con ello el desempeño del crecimiento de la economía.

 

El miércoles pasado se conoció que el PIB de Estados Unidos alcanzó 3.0% anual al segundo trimestre del año en su segunda revisión. El dato de empleo de este día seguramente seguirá impulsando condiciones saludables por las que transita dicha economía. La expectativa de la reforma fiscal se está viendo cada vez más limitada por la parálisis y falta de acuerdos entre el Gobierno y el Congreso.

 

Por cierto, el Congreso americano regresa a trabajar este próximo 5 de septiembre y con ello se esperan, durante septiembre, noticias relacionadas con dicha reforma fiscal, el techo de endeudamiento y el intento de derogar el Obamacare, entre otras cosas. ¿Será que este gobierno frenará el desempeño positivo que mantiene la economía?

 

Creemos que los mercados se han adelantado, y por ello, a pesar de situarse en nuevos máximos históricos (Nasdaq) o cerca de sus máximos, no descartamos que presenten una mayor volatilidad, entre los factores del riesgo geopolítico y la falta de acuerdos internos, darán oportunidad a inversionistas a poder tomar utilidades dentro de las próximas semanas (considerando el período agosto-octubre).

 

En cuanto a México, el propio Banxico mejoró la perspectiva de crecimiento a un rango de 2.0 a 2.5%, pero mantiene alerta sobre una inflación que por ahora permanecerá arriba de 6.0%, y será a partir de enero de 2018 cuando pueda ajustar y encaminarse hacia su objetivo de 3.0 +/- 1%, que podría alcanzarlo entre 2018 y 2019.

 

El problema puede ser el “cruce” entre el desarrollo de una difícil renegociación del TLCAN y el proceso de las elecciones presidenciales, Congreso y algunas gubernaturas de 2018.

 

Es muy probable que este próximo 8 de septiembre, la SHCP entregue un paquete de ingresos con un tipo de cambio más cercano a los 19.00, especialmente para mantener su ritmo de ingresos petroleros con una menor producción anual. El crecimiento deberá de estar hacia 2.0-2.5% aproximadamente, la producción diaria de crudo sobre 1.9 millones de barriles y una inflación más hacia 4.0%, entre otros.

 

Así, a pesar de que las economías han mostrado un buen desempeño, variables externas podrían presionar y generar ajustes en el crecimiento.

 

 

caem