Siempre  ha estado latente que el poder político se concentre en pocas manos, lo que significa un peligro para las democracias. En El espíritu de las leyes, Montesquieu sostiene que debe darse un equilibrio entre los distintos poderes con el fin de garantizar los derechos y las libertades individuales.

 

Por su parte, los diseñadores de la Constitución estadunidense concibieron de igual forma que el poder debía tener frenos y contrapesos que evitaran su concentración en pocas manos, toda vez que la experiencia histórica ha demostrado que tales situaciones sólo perjudican a quienes son la finalidad del Estado mismo: los gobernados.

 

Sin embargo, tal parece que en el camino hacia 2018, Morena no toma en cuenta la teoría política y la experiencia de años en los que en México, la concentración del poder sirvió para llevar a cabo abusos y beneficiar a unos cuantos.

 

Y es que la lucha de Morena por ganar en lo político cada espacio de la capital del país trasciende, por mucho con anhelos desmedidos, la teoría democrática, en aras siempre de lo que pudiera ser el único propósito de su existencia: tener bien atados todos los lazos para subir a su dueño, Andrés Manuel López Obrador, en la catapulta hacia la Presidencia de la República en 2018.

 

El campo que quieren ahora ganar en la batalla de la Constitución de la capital es el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México. La trinchera desde la cual piensan operar tiene nombre y apellido: Petra Quezada, a quien Martí Batres sospechosamente ahora defiende a capa y espada, a pesar de tener un dudoso desempeño como magistrada de la Séptima Sala Civil, pues está involucrada en procederes poco ortodoxos, al “prestar” expedientes bajo su resguardo, para que los litigue un amigo suyo y ex magistrado del Tribunal, Jorge Rodríguez y Rodríguez, expedientes que deben resolverse en esa sala y que, en teoría, no deberían siquiera salir de los archivos judiciales.

 

Con estos antecedentes, la magistrada Quezada se une al equipo de Batres como asesora –según lo anunciado por él mismo– para auxiliar en la redacción de un proyecto alternativo de Constitución, que Morena buscará posicionar al seno del Congreso Constituyente de la Ciudad de México. Sin embargo, lo que la magistrada Quezada planea en realidad es acercarse al cobijo del fuero y la protección política de López Obrador, ahora que ha salido a la luz su tráfico de influencias, tema que puede complicarle el trayecto por la recta final de su carrera judicial.

 

Más sobre el complot en Morelos

 

Hoy, a las 11:00 horas, en el hotel Hilton Reforma, el gobernador Graco Ramírez ofrecerá una conferencia de prensa en la que dará más detalles del complot puesto en marcha por el rector de la UAEM, Alejandro Vera, y la jerarquía católica de Morelos. Por cierto, Vera fue visto el sábado, durante un plantón a las afueras del Palacio de Gobierno estatal, portando un reloj Rolex Submariner, con un valor cercano a los 170 mil pesos. Como diría el clásico: “¿Quién pompó?”.