Uno de los grupos políticos que se encumbraron en el poder con el regreso del PRI a la presidencia es el llamado Grupo Hidalgo. Incrustados en el gran grupo de poder del Estado de México, en posiciones de máxima confianza del presidente, los hidalguenses son de los muy pocos políticos ajenos que fueron aceptados por el cerrado grupo mexiquense para compartir el poder, gracias a la alianza estratégica que años atrás, desde la gubernatura, tejió Miguel Ángel Osorio Chong, con su entonces homólogo Enrique Peña Nieto, a quien apoyó incondicionalmente para que llegara a la presidencia.

 

Esa cercanía le valió a Osorio Chong ser uno de los operadores políticos de mayor confianza de Peña Nieto, desde que el primero despachaba en Pachuca y el otro en Toluca, y a la postre selló su nombramiento como secretario de Gobernación, con lo que el grupo de Hidalgo, un estado menor en el panorama de la política nacional, adquirió gran relevancia y se incrustó en el círculo más cercano del poder presidencial.

 

Pero con el encumbramiento político se han desatado también las ambiciones y pugnas de poder entre los hidalguenses. Una de ellas tiene que ver con la próxima sucesión de la gubernatura que se define en 2016, pero cuyos prolegómenos y escarceos tempranos han comenzado ya por la candidatura del PRI, partido que mantiene el poder ininterrumpidamente desde hace 84 años.

 

La adelantada sucesión ha producido un choque entre las dos cabezas principales del grupo hidalguense, por un lado el secretario de Gobernación y por el otro el gobernador del estado. Desde Bucareli impulsan dos prospectos para la gubernatura: la comisionada nacional de Pueblos Indígenas, Nubia Mayorga, y el actual subsecretario de la Semarnat, Cuauhtémoc Ochoa. Los dos políticos tienen una gran cercanía con Osorio Chong y fueron funcionarios de su gobierno en Hidalgo.

 

Mayorga, con especialidad en finanzas públicas, ha sido impulsada por Osorio en varios cargos, desde secretaria de Finanzas del estado hasta diputada federal plurinominal y más recientemente a su actual posición como responsable de la política federal para las etnias. Ochoa, por su parte, fue llevado primero al PVEN donde fue dirigente y diputado local para después convertirse en secretario de Obras del gobierno de Hidalgo, diputado federal y ahora subsecretario de Semarnat.

 

Pero el gobernador no ve con simpatía a ninguno de los dos “gallos” de Osorio. Francisco Olvera quiere definir su sucesión e impulsa a dos miembros de su gabinete: el secretario de Gobierno, Fernando Moctezuma, y la secretaria de Desarrollo Social, Geraldina García Gordillo. El problema para Olvera es que ninguno de los dos pinta en las encuestas y su presencia es menor, aunque tal vez el gobernador busque repetir el esquema con el que Osorio Chong lo hizo a él candidato: lo sacó de la nada política, lo inventó y le dio impulso, aunque ahora se enfrentan por el control político del estado.

 

Fuera de la disputa entre el gobernador y el secretario de Gobernación, hay otros aspirantes que se mueven en busca de apoyo y de ganar simpatías para su proyecto, varios de ellos viejos conocidos de la política hidalguense. Es el caso de David Penchyna, a quien todos reconocen como el político más experimentado y sólido que buscaría la gubernatura. El problema para el senador Penchyna es el mismo que ya en sexenios anteriores le ha evitado llegar a una candidatura que tanto anhela: no pertenece al llamado Grupo Hidalgo ni se formó con ninguno de los ex gobernadores que mantienen influencia en el estado ni con el actual gobernador.

 

Otro aspirante que busca un segundo intento es el diputado Omar Fayad. El ex alcalde de Pachuca insiste en aspirar a la gubernatura aun cuando sabe que no tiene el apoyo ni de Osorio Chong, que lo ve con recelo, ni del gobernador Olvera Ruiz. Sin embargo, Fayad presume de su popularidad en las revistas del corazón y en la farándula, producto de su matrimonio con la actriz Victoria Ruffo, y de una relación política que también pesa en el estado, aunque con una presencia menos activa que la del secretario de Gobernación y el mandatario en funciones: el procurador Jesús Murillo Karam.

 

Aunque falta tiempo para que se defina la sucesión en Hidalgo, los escarceos ya son notorios y hay un distanciamiento entre Osorio y Olvera que se hizo evidente en la reciente final del futbol mexicano celebrada en Pachuca, donde no apareció como invitado en el palco de honor el titular de Gobernación. Hay quienes piensan que llegado el momento Miguel Osorio tendrá todo el poder y el apoyo desde Los Pinos para manejar la sucesión en su estado, pero su antiguo pupilo, Olvera, parece no estar de acuerdo y lo que se ve venir es una disputa de poder en este grupo que cogobierna en el país.

 

NOTAS INDISCRETAS…La pregunta del fin de semana en las redes sociales y en el mundillo financiero: ¿por qué el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, no dio la cara a la hora de anunciar el recorte al crecimiento del PIB, y sólo aparece cuando se trata de atraer reflectores con promesas de crecimiento que no llegan?…Los dados abren con Serpiente. Mal comienza la semana.