Ayer, en Michoacán, se cerró una página. Quizás la última, o penúltima, de un libro titulado Partido de la Revolución Democrática, cuyos autores originales alguna vez soñaron abarcaría algunos tomos más –y, desde luego, lograra mayores honores a lo escrito-, pero no fue así. El doloroso final se ve cerca.

 

“Las pugnas al interior por la pedacería del partido terminarán matándolo”, augura con tristeza Cristóbal Arias. Y no, no se refiere sólo a Michoacán, es su visión hoy en día a nivel nacional.

 

“Es duro, triste, lamentable, pero es el precio que se tiene que pagar porque hemos hecho malos gobiernos”, apunta. En esa lista, además de Michoacán, incluye a Baja California Sur, Zacatecas y Guerrero. Sólo el Distrito Federal se salva, “es el único lugar donde lo ha hecho bien el PRD”.

 

Tampoco es el único de los fundadores del PRD que vislumbra el panorama así. Es él uno de tantos luchadores de izquierda para quien este día representa algo más que una derrota pasajera.

 

Cristóbal recuerda que cuando en 1986 se formó la Corriente Democrática, semilla de lo que tres años después se convertiría en el Partido de la Revolución Democrática, la visión y la ambición de sus compañeros eran muy distintas, “antes había una visión de triunfo, en ver qué podíamos aportar; ahora no hay más que ver las pugnas por las candidaturas en todo el país, sólo piden cuotas y se montan en la campaña de López Obrador a sabiendas de que son un lastre”.

 

De Churumuco, Michoacán, aspirante a la gubernatura de su estado en dos ocasiones -cuyo triunfo se le escamoteó durante los tiempos de asedio al perredismo- Arias ve venir una “catarsis” porque la debacle del PRD en Michoacán va más allá del estado mismo: “Hay que tomar en cuenta su significado histórico”.

 

En ello no va sólo la estirpe cardenista, que se remonta al fundador del sol azteca, Cuauhtémoc Cárdenas, “el hijo del Tata”. En la tierra purépecha surgen las primeras bases de apoyo al PRD y es durante años el sostén político principal del partido.

 

Hasta ahora, Leonel Godoy -nombre con que el PRD cierra 10 años de gobierno y le devuelve al PRI la gubernatura de Michoacán- ha evadido las críticas -que aumentarán sin duda a partir de hoy- por su mal gobierno, sobre todo la autocrítica. Pero es un hecho, sostiene Arias, que mucha de nuestra gente les dio la espalda por “los malos gobiernos que hicimos, sobre todo por el de Godoy”.

 

“Se va dejando un desastre financiero y no hay obra a la vista, se va debiéndole a todo mundo: proveedores, contratistas, ¡hasta los policías estuvieron a punto de hacer paro!; la educación por los suelos… ¡es una mentada de madre!”

 

De todo lo “duro, triste, lamentable” que pasó en esta elección, dice, es que finalmente no se anuló la elección a la gubernatura porque eso hubiera sumido al estado en una situación “terrible”.

 

De por sí, reconoce, no la tiene fácil el PRI: “¿Tú crees que (Felipe) Calderón va a apoyar a Fausto Vallejo, con la humillación que sufrió su partido y con la derrota de su hermana (Luisa María)? Es un año que no habrá nada para Michoacán”.

 

Así, concluye Cristóbal, se cierra “tristemente” esta página.

 

GEMAS: Cuando se abrieron las puertas del elevador en el primer piso de la sede de Nueva Alianza, asomó un rostro apanicado: el de Gabriel Quadri de la Torre.

 

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