WASHINGTON, DC.– La intensidad de la investigación del Rusiagate llegó a la Casa Blanca.

 

El Fiscal Especial Robert Mueller pidió la comparecencia y testimonio de más de media docena de asesores de Donald Trump, en esta investigación que tiene como propósito fundamental determinar si el equipo del magnate se coludió y coordinó con rusos para influir en el resultado de la elección y si el Presidente o sus colaboradores trataron de obstruir la justicia.

 

La razón: el Fiscal Mueller considera relevante interrogarlos por su cercanía y acceso al Presidente, así como su participación en reuniones claves.

 

Se trata de Hope Hicks, asesora y recién nombrada directora de Comunicaciones de la Casa Blanca; Reince Priebus, ex Jefe de Gabinete; Sean Spicer, el ex vocero; Don McGahn, el asesor legal y su segundo de a bordo, James Burnham; Josh Raffel, vocero y asesor de Jared Kushner; y el mismo Kushner, también yerno de Trump.

 

Aunque los interrogatorios aún no incluyen al presidente Trump.

 

De acuerdo a expertos, los asesores presidenciales tienen información importante que podría convertirlos en testigos en un eventual caso por ocultamiento de información, obstrucción de la justicia y posible colusión con Rusia en la campaña presidencial.

 

Xavier Rodríguez

 

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El punto clave

Tomando como “Zona cero” la reunión del 9 de junio de 2016 en la Torre Trump, entre Donald Trump Jr., Jared Kushner y Paul Manafort con la abogada Natalia Veselnitskaya, estrechamente ligada al Kremlin; Rob Goldstone, representante de Emin Agaralov; Rinat Akhmetshin, experto en lo que fue la inteligencia soviética; y un traductor, el Fiscal trata de conocer la verdad, solicitando testimonios aun no ante un Gran Jurado.

 

El fiscal especial había solicitado antes a la Casa Blanca “preservar toda la información relacionada con este encuentro y esta investigación”.

 

En su última comparecencia ante el Comité Judicial Senado, Donald Trump Jr. cambió por cuarta ocasión su versión, rechazando “haber cometido colusión” con un gobierno extranjero, omitiendo nombres de asistentes a la reunión y volviendo al argumento de que “el objetivo primario de la reunión fue “eliminar la ley Magnitsky, para reanudar el programa de adopción de niños Rusos, en Estados Unidos”.

 

Eso, a pesar de que luego que el diario The New York Times difundió los emails de Rob Goldstone proponiendo la reunión, diciéndole que por “instrucciones superiores” “el Fiscal de la Corona del gobierno Ruso quería compartirle información potencialmente dañina sobre su contrincante demócrata Hillary Clinton, que ayudaría a la campaña y posibilidades de su padre.

 

I will love it …” (“Me encantaría … “) respondió Trump Jr. a los emails que lo incriminan, lo exhiben dando información falsa y minimizándola u ocultándola, en una clara obstrucción de la justicia, en su reunión con el Comité Judicial del Senado, la semana pasada.

 

Trump Jr. dijo que “lo que importa legalmente es si él estuvo de acuerdo en cometer el crimen con alguien más, o si sabía acerca de un crimen y contribuyó a que se cometiera, ocultándolo”.

 

Mueller busca la verdad sobre el involucramiento, planeación, propósito, temas y resultado de esa reunión, así como el conocimiento que tenía el presidente Trump, quien inicialmente negó rotundamente tener antecedentes, y luego -con asesoría de quienes pide que testifiquen- redactó una respuesta fantasiosa y alejada de la realidad, sobre la reunión.

 

Antes de dictarla a bordo del Air Force One, a su regreso del encuentro con Jefes de Estado en Europa, Trump consultó con sus asesores presentes y con otros, por teléfono; los investigadores de Mueller quieren saber quiénes fueron, como participaron, que aconsejaron…

 

La reunión a bordo del Air Force One es de particular interés para investigadores, porque involucra a los más importantes asistentes presidenciales y al presidente trabajando en una declaración sobre la reunión con un grupo de rusos, que está probado, fue un engaño, dicen  expertos.

 

El Presidente evaluó la situación como habría hecho cualquier padre” dijo la vocera Sarah Huckabee, al día siguiente.

 

Eso le permitirá también conocer el nivel de ansiedad en la Casa Blanca, tanto después de que trascendió la reunión, como ante los citatorios extendidos.

 

Mueller también solicitó todos los documentos relacionados con el despido de su sucesor en la dirección del FBI, James Comey, las reuniones del Comité de Campaña de Trump con ciudadanos rusos, incluyendo al ex Embajador Sergei Kislyak, el Canciller Sergey Lavrov y toda la documentación del General Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y la relacionada con su despido, que podría estar conectada con el despido de Comey.

 

Fuentes legales aseguran que el expediente de la investigación -que incluye los negocios de Trump y conexiones comerciales con Dmitry Peskov, cocero del Presidente de Rusia, Vladimir Putin, quien estaría supervisando la concesión de permisos para la construcción de la Torre Trump en Moscú, en plena campaña presidencial, los negocios posiblemente ilegales de Jared Kushner con el Banco de Desarrollo Ruso y otros funcionarios.

 

También la participación de Yevgeny Prigozhin, empresario de San Petersburgo, ligado a una “Troll Factory” que pagaba a ciudadanos rusos para subir comentarios amparados en el anonimato e historias en Facebook y otras redes sociales y blogs abordando temas de interés en Estados Unidos, como la posesión de armas para ayudar a Trump, lo que niega Brad Parscale, director digital de la campaña, quien hablará ante el Comité de Inteligencia sobre ese tema.

 

Prighozin brindó asistencia financiera, material y tecnológica a funcionarios de Defensa rusos para la difusión de temas importantes del Kremlin. Frustrados por el avance de la investigación los republicanos consideran que “es tiempo de nombrar un Fiscal Especial para que investigue las irregularidades en el manejo de emails de Hillary Clinton.”

 

Aunque la Casa Blanca asegura que está colaborando con la investigación, asistentes del presidente Trump, como Hope Hicks, James Burnham, Josh Raffel, Michael Cohen y otros contrataron abogados mientras que Sean Spicer, Reince Priebus y otros más, temerosos de incurrir en la autoincriminación  o perjurio, serán defendidos por un Fondo de Defensa Legal de la Casa Blanca, que también llamó la atención del Fiscal Especial Mueller.

 

caem