MOSCÚ. Rusia lanzó con éxito el viernes una nave de carga no tripulada hacia a la Estación Espacial Internacional, cuya tripulación espera ansiosa los suministros tras el fracaso de las dos misiones anteriores.

 

Un cohete Soyuz-U despegó según lo previsto del puerto de lanzamiento kazajo de Baikonur, alquilado por Rusia, para colocar la nave espacial de carga Progress M-28M en la órbita designada y en ruta a la estación. Está previsto que el domingo llegue a la base, gestionada ahora por los rusos Gennady Padalka y Mikhail Kornienko y el astronauta de la NASA Scott Kelly.

 

La nave lleva a bordo 2.4 toneladas de combustible, oxígeno, agua, alimentos y otros suministros para los astronautas, dijo la agencia espacial rusa Roscosmos.

 

 

El último lanzamiento de una nave Progress en abril terminó en fracaso, y lo mismo ocurrió con otra misión de abastecimiento estadounidense el pasado domingo, cuando el cohete Falcon 9 de SpaceX se desintegró poco después del despegue.

 

A pesar de estos reveses, la NASA dijo que la estación espacial está bien abastecida y que la tripulación tiene suministros suficientes como mínimo hasta octubre.

 

El exitoso del lanzamiento del viernes es esencial para el programa de la estación, que depende de naves rusas para el traslado de astronautas después de que Estados Unidos decidiese dejar en tierra su flota de transbordadores.

 

SpaceX mantiene la esperanza de lograr su objetivo de enviar de nuevo al espacio a personas desde suelo estadounidense, a bordo del cohete combinado Falcon-Dragon en diciembre de 2017, lo que permitiría a la NASA a dejar de alquilar plazas a Rusia para tener astronautas en el laboratorio espacial.

 

La siguiente expedición de astronautas fue aplazada de finales de mayo a finales de junio tras el fracaso en el lanzamiento de abril.