CANNES El actor mexicano Gael García Bernal alertó hoy de que un eventual acceso al poder del PRI  en las elecciones del 1 de julio puede significar la “vuelta al autoritarismo” y la “falta de libertad”.

 

“Tenemos ahí al PRI, al dinosaurio, al gobierno que de alguna manera dejó al país como lo dejó, que está subiendo, que está de vuelta y que a mí me parece terrorífico”, comentó el actor, que hoy presentó en el Festival de Cannes el filme “No”, del chileno Pablo Larraín, que protagoniza.

 

Advirtió contra “que haya la posibilidad de que el PRI pueda volver a gobernar México porque es una vuelta a un autoritarismo y a una falta de libertad muy fuerte, por más que se haya modernizado”, afirmó.

 

“Creo que tiene todavía una razón de ser que es completamente presidencialista, paternalista y muy poco inteligente y sensible”, agregó el actor preguntado por la prensa sobre su intuición acerca del resultado de los comicios en los que sigue favorito en los sondeos el candidato del PRI Enrique Peña Nieto.

 

“¿Qué va a pasar en México? no tengo la más remota idea”, confesó García Bernal, quien agregó: “hay muchas cosas en juego en México, evidentemente. Hay estos tres partidos, hay un desencanto muy fuerte por la política, por los partidos”.

 

“El sistema político en México, la cantidad de dinero que tienen los partidos políticos es impresionante, es abusiva y grosera. Las campañas, la cantidad de dinero y cómo ensucian las ciudades, como contaminan, también es una cosa insoportable”, explicó.

 

Y aludió a los problemas que a su juicio tiene México desde el punto de vista de la efectividad de sus inversiones en educación, según los estudios internacionales de organizaciones como la OCDE, que “dice que es (el país) donde peor se invierte, ahí creo que hay algo que está equivocado”.

 

Y con esa base, agregó, “te imaginas cómo va a ser el juego democrático, con ese fracaso educativo que tenemos”.

 

“El juego democrático resulta patético. Y por eso es muy peligroso, porque pueden ganar o pueden llegar al poder personas que no están capacitadas o que no son las personas correctas”.

 

“Se necesita de personas increíblemente sensibles y que puedan apelar a todos esos niveles del progreso, que no sea solamente una promesa cuantitativa en la que se hable de la productividad, del crecimiento económico”, afirmó.

 

Y abogó por “una especie de revolución cultural que nos emocione y nos haga sentir orgullosos de algo”.