Lewis Hamilton y Sebastian Vettel reanudarán su algo más que deportiva rivalidad en el Gran Premio de Austria, la novena prueba del Mundial de Fórmula Uno, que se disputará en la casa de Red Bull, ganadora del GP de Azerbaiyán, gracias al australiano Daniel Ricciardo.

 

Ricciardo logró su quinta victoria en F1, la primera del año para la escudería austriaca, cuyo propietario, Dietrich Mateschitz, también es el dueño del circuito que albergará un Gran Premio que, tras un parón de diez años, se recuperó para el Mundial en 2014. Y en el que, desde entonces, siempre ganó Mercedes, que festejó la temporada pasada gracias a Hamilton, segundo en el certamen, a 14 puntos de los 153 con los que lidera Vettel.

 

Los dos pilotos más laureados de la parrilla protagonizaron el incidente del año en la loca carrera de Baku, en la que Bottas -tercero en el certamen, con 111 puntos- fue segundo y el canadiense Lance Stroll festejó, con 18 años, su primer podio en F1.

 

Con el tercer safety car en pista, y al ralentizar el ritmo Hamilton -triple campeón mundial-, que rodaba primero, por delante de Vettel -tetracampeón del mundo-, éste golpeó la parte trasera del monoplaza del inglés, alegando una prueba de frenos en mal momento; antes de ponerse a su altura y golpear el Mercedes con su Ferrari.

 

Seb fue penado con 10 segundos por comportamiento antideportivo que no le impidieron acabar cuarto, un puesto por delante de Lewis, su mayor rival en la lucha por el título. Tras la carrera, ambos se quejaron: el alemán, que reclamaba sanción para ambos, dijo que la F1 era “para hombres”; y el inglés, que apeló al mal ejemplo dado a la infancia, invitó, curiosamente, a resolver cuitas fuera de pista.

 

A partir de ahí, hubo múltiples opiniones, enfatizadas según procedencia e intereses. Aunque ligeramente en contra del germano, reincidente, que el año pasado, en México, había insultado al director de carrera, el británico Charly Whiting.

 

aarl