Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la CDMX, informó ayer que los silbatos destinados a reforzar la protección a las mujeres se distribuirán hasta después de la veda electoral.

 

La medida, gestada desde la Consejería Jurídica de la ciudad, busca que las mujeres que se encuentren en una situación de peligro puedan llamar la atención de quienes se encuentren a su alrededor mediante el uso del silbato; sin embargo, la estrategia ha despertado diversas críticas, sobre todo en redes sociales.

 

Al respecto, el mandatario afirmó que  “esto lo está haciendo el Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México con las organizaciones feministas, ellas son precisamente las que están respaldando esta estrategia y las que están impulsándola, por cierto”.

 

La medida forma parte de la Estrategia 30/100, la cual surgió un día después de la marcha #VivasNosQueremos.
El programa aún está en etapa de planificación; sin embargo, se sabe que los silbatos serán de dos colores, uno rosa y uno negro, para mujeres y hombres. Además, estarán vinculados a números de emergencia y se entregarán con base a un registro previo.

 

Ejemplos

 

Cuando Mancera anunció el programa, afirmó que la medida ya ha sido replicada en otros países; sin embargo, tampoco es nueva en la capital mexicana, pues en abril de 2014 la delegación Tlalpan entregó más de cuatro mil silbatos. Esta medida también ha sido objeto de campañas, como una realizada en Colombia llamada Silbatón, para alertar sobre casos de violencia.

 

El silbato despertó inconformidad y burlas por parte de los cibernautas a través del hashtag #ElPitoDeMancera que durante este jueves fue tendencia a nivel nacional en Twitter. Usuarios compartieron una serie de “memes” y burlas por dicha medida.

 

Por su parte, Erandi Avendaño, de la asociación Punto Género, calificó la propuesta como insuficiente. Aseguró que tiene un tono de sarcasmo y, en ese sentido, ya es grosera, burlona y genera violencia.

 

“Una iniciativa así desde el gobierno es una total burla, primero por lo simbólico del objeto y, además, pretender resolver un problema tan grave y tan grande y tan estructural como es el acoso con un siblato. Pues es absurdo”, opinó.