Pues dirán lo que quieran pero el PRI-Gobierno y algunos de sus aliados dieron una penosa reculada en la iniciativa de la ley secundaria de telecomunicaciones que hace un mes envió el Ejecutivo Federal al Senado de la República. Recularon en aquellos puntos que tienen que ver con el acceso a internet, la libertad de expresión y las intervenciones telefónicas, mejor conocidas como los “pájaros en los alambres” por parte de los servicios de inteligencia y contrainteligencia oficiales y oficiosos.

 

Ayer, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, fue designado como pitcher emergente para enfriar los ánimos de una sociedad que siente que sus derechos de libertad de expresión consagrados en la Constitución se ven afectados por la mencionada iniciativa. Y lo primero que respondió fue: ¡Si lo único que nosotros pretendemos es abrir el zaguán de la tecnología y las comunicaciones a la sociedad y cerrarla al crimen y a la ilegalidad! Y tratando de convencer a todos de que no existe maldad ni perversidad en la iniciativa, dio a entender que nunca pasó por la cabecita de nadie en el gobierno la sucia intención de coartar la libertad  de expresión. “Por el contrario, queremos fortalecer los derechos de difusión, de las libres ideas y de contenido”, aclaró.

 

Y se extendió sobre el asunto: El gobierno de la República manifiesta de forma enfática su absoluto respeto a la libertad de expresión, derecho fundamental consagrado en el artículo sexto de la Constitución. En la reforma constitucional se llevó este derecho a todos los mexicanos, así como el derecho a la difusión, el fortalecimiento a la difusión de las libres ideas y desde luego, la difusión de los contenidos, derechos constitucionales que estamos fortaleciendo y que la ley secundaria debe de reforzar en su texto y en su contexto.

 

Sobre el tema de los “pájaros en los alambres” -las intervenciones telefónicas y en internet-, el secretario Ruiz Esparza precisó que dicho capítulo se elaboró en grupos de trabajo en donde participaron las entidades de seguridad nacional y procuración de justicia, con expertos técnicos que propusieron textos que permitirían incrementar la eficacia de dichas dependencias en la lucha contra la delincuencia y en materia de seguridad nacional; la intención es cerrarle la puerta de la tecnología y las comunicaciones al crimen y a la ilegalidad, no a la sociedad. No es la intención de coartar la libertad de expresión de los mexicanos, nunca ha existido, insistió. ¡Sólo a las mentes cochambrosas se les ocurrió pensar que en el texto había esa intención! quiso decir el funcionario. ¡No la hay, no la hay, no la hay!, repitió hasta el cansancio. Pero (“por si las moscas”, pareció decir) “considero que el Senado de la República tendrá la habilidad, la inteligencia, la experiencia y la sensibilidad para equilibrar exactamente lo que debe ser, el derecho amplio de la sociedad a no tener de ninguna manera restricción al acceso a las tecnologías de la información y del conocimiento y sí cerrarle la puerta a acciones criminales y acciones ilegales que nos afectan a todos los mexicanos”, concluyó el titular de Comunicaciones y Transportes.

 

¿Tú le crees a Ruiz Esparza?, pregunta la sociedad. ¡Nosotros tampoco!, responde.

 

AGENDA PREVIA

 

Dice el refrán que “para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”. Y los accionistas de Citigroup lo quisieron aplicar para tratar de resolver, por un lado, el misterio de lo que está ocurriendo en Banamex que, como al Titanic, le está entrando agua por todos lados. Y por el otro, mandar una señal a los inversionistas nacionales y extranjeros, de que alguien que “sí sabe cómo hacerle” podría enderezar el barco que, dicho sea de paso, perdió el liderazgo. Por eso los del “Citi” nombraron al doctor Ernesto  Zedillo Ponce de León  como su consejero, afirman los enterados.