BERLÍN. Por primera vez los populistas de extrema derecha, concentrados en el nuevo partido Alternativa para Alemania, se reunieron con otros líderes de los partidos de la misma corriente política en la Unión Europea (UE) y todos coincidieron en estar a favor de Donald Trump.

 

El partido populista de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en alemán), protagonizó este fin de semana dos grandes actos en Alemania: por un lado, un congreso para la nominación de sus candidatos a las elecciones generales de septiembre, del que excluyó una vez más a los medios de comunicación.

 

Pero el evento que más atención atrajo, del que también estuvieron excluidos muchos medios de comunicación, fue el encuentro de partidos populistas europeos celebrado en Coblenza.

 

En este encuentro, además de la líder del AfD, Frauke Petry, participaron la líder del Frente Nacional francés, Marine Le Pen, y el Partido de la Libertad (PVV) del ultraderechista Geert Wilders, y que se cerró con un aplauso por la asunción de Donald Trump como presidente número 45 de Estados Unidos.

 

En una jornada concebida como el disparo de salida de la campaña electoral de cara a las elecciones generales que muy probablemente se celebrarán el 24 de septiembre, Petry alabó a Trump como un ejemplo, que mostró “la salida de un callejón sin salida” para Estados Unidos. “Exactamente lo mismo queremos hacer nosotros en Europa”, añadió.

 

También Le Pen destacó algunas coincidencias de sus posiciones con algunos puntos del discurso de investidura de Trump del viernes pasado, mientras Wilders habló de una “primavera patriótica” que despertará el nacionalismo en Europa este año electoral de 2017.

 

Tanto Petry como Le Pen y Wilders afrontan comicios este año en sus respectivos países, donde los partidos que representan se posicionan con fuerza en el marco de un auge populista en Europa a raíz de la crisis de refugiados y se ven ahora reforzados con Trump en la presidencia de Estados Unidos.

 

Petry acusó al gobierno y a las autoridades europeas de “lavar el cerebro” a sus ciudadanos y consideró que la libertad del individuo y los logros culturales de los países europeos se encuentran amenazados por las actuales élites gobernantes, al tiempo que abogó por un “cambio moral y espiritual”.

 

La de Petry y Le Pen fue su primera aparición pública en Alemania y no estuvo exenta de críticas.

 

El evento organizado por Marcus Pretzel, el líder del partido en Renania del Norte Westfalia y marido de Petry junto con la fracción Europa de las Naciones y de las Libertades (ENF) del Parlamento Europeo, recibió las críticas de la presidencia central de la AfD en Alemania.

 

“Deberíamos mantener una cierta distancia con el Frente Nacional, entre otras cosas por las posturas proteccionistas en economía de Le Pen”, dijo el codirigente del partido, Jörg Meuthen. La presidencia del AfD había decidió el viernes no buscar aspectos en común con el Frente Nacional.

 

Las críticas llegaron también de otros partidos y también del exterior, donde unas cinco mil personas se congregaron ante el lugar del encuentro en Coblenza cantando el “Himno de la alegría”, símbolo de la unidad europea. El AfD es abiertamente euroescéptico.

 

Del encuentro de Coblenza estuvieron excluidos muchos medios de comunicación, como también del congreso del AfD en Nürtingen, en Baden-Württemberg. El partido justificó su actitud alegando que no esperaba una cobertura justa y equilibrada de los eventos.

 

Antes, organizaciones de periodistas habían protestado por la violación de la libertad de prensa alegando la imposibilidad de hacer una cobertura justa sin poder estar en el lugar.

 

El año pasado, el AfD también negó el acceso a la prensa en su primer congreso de nominaciones celebrado en Kehl, pero sí lo permitirá en marzo en los congresos regionales.

 

El AfD copó los titulares esta semana por las controvertidas declaraciones del presidente del partido en Turingia, Björn Höcke, contra el Monumento al Holocausto en el corazón de Berlín y contra la política de recuerdo sobre el Holocausto.

 

Höcke consideró que la ubicación privilegiada del monumento era un error y una vergüenza, desatando la indignación en el país.

 

El líder del Partido Socialdemócrata en el Parlamento, Thomas Oppermann, tildó a Höcke directamente de nazi.

 

 

OR