Lo que más le conviene a la economía estadounidense es un gobernador, o gobernadora, del Banco Central que tenga la autonomía suficiente para ponerle un alto al Presidente si sus políticas expansivas ponen en peligro la estabilidad inflacionaria.

 

Es facultad del Presidente de Estados Unidos proponer al Senado a ese titular del Banco Central que pueda tener tal poder de control económico y financiero.

 

¿Se imagina a Donald Trump poniendo al frente del Sistema de la Reserva Federal (Fed) a un halcón monetario, totalmente autónomo que le ponga un alto al Presidente?

 

Con Donald Trump nunca habrá certezas; puede hacer cualquier cosa. Lo que haya soñado la noche anterior, lo mal que le haya caído el desayuno o lo que sea podría alterar su toma de decisiones.

 

Pero poner al frente del Banco Central a alguien que frene tajantemente cualquier indicio de sobrecalentamiento económico, cuando es lo que sueña Trump, no parece ser algo que pueda ocurrir.

 

Al contrario, el riesgo real es que el Presidente de Estados Unidos quisiera a alguien al frente del Fed que se haga de la vista gorda con la inflación y que privilegie la expansión económica.

 

La actual presidenta del Fed, Janet Yellen, ha mostrado un comportamiento extremadamente moderado con la política monetaria. Para algunos se le nota la mano muy laxa al grado que podría pasar por una palomita monetaria.

 

Ella sería un buen perfil para Trump, pero sabemos de los pleitos previos con esta poderosa mujer, y claro que todo el mundo está al tanto de la misoginia del Presidente de Estados Unidos.

 

La designación tiene que ser pronto. Otra vez, no hay certezas con Trump, pero parece que la próxima semana podría llegar ese nombre que propondrá la Casa Blanca al Senado.

 

A los mercados les vendrá bien que se termine con la incertidumbre, aunque no necesariamente podrá gustar la designación presidencial, más si se lo saca de la manga.

 

Porque además del nombre del próximo titular del Banco Central, hay plena atención a las decisiones de la siguiente reunión de política monetaria del Fed que para alimentar el pensamiento mágico de los mercados inicia el día de Halloween.

 

La economía estadounidense muestra buenos datos de empleo, confianza de los consumidores y consumo; la inflación con todo y el impacto de los combustibles altos está en el nivel que el Banco Central la quiere ver.

 

Esto aumenta las posibilidades de que puedan subir las tasas de interés otro cuarto de punto. Eso le pesa mucho a los mercados.

 

Y si sumamos que en el caso mexicano tenemos un peso debilitado por las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América, ahí está la combinación que alimenta la especulación en contra del peso.

 

Las apuestas contra el peso no se podrán frenar si no hay algo que respalde su recuperación. Pero no parece que la posibilidad de que Donald Trump pueda nombrar un halcón monetario que le amarre las manos sea una posibilidad real.

 

 

 

caem