El presidente Enrique Peña Nieto recorrió el lugar en el que se construye el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en el Municipio de Texcoco, Estado de México, para supervisar los avances de la construcción.

 

Al mandatario lo acompañaron los arquitectos Norman Foster y Fernando Romero, diseñadores del proyecto, así como del Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, y del Director General del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, Federico Patiño Márquez.

 

En la reunión se explicó que en la primera fase (2020-2030) se contará con un Edificio Terminal y tres pistas de operación simultánea, para dar servicio a cerca de 68 millones de pasajeros al año. En su etapa de máximo desarrollo, contará con 2 Edificios Terminales y 6 pistas para dar servicio a 125 millones de pasajeros al año.

 

El Presidente supervisó los avances del proyecto arquitectónico del Edificio Terminal y de la Torre de Control con el consorcio ganador de la licitación: Foster & Partners y Free, Arquitecto Maestro, responsable de los proyectos ejecutivos para el Lado Tierra, así como de la construcción de las pistas 2 y 3.

 

Asimismo, supervisó los avances en el proyecto hídrico con la Comisión Nacional del Agua que da certeza para evitar cualquier tipo de inundación en la zona del Aeropuerto. Todo esto coordinado por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

 

Al finalizar la supervisión, el Presidente manifestó: “Me siento muy orgulloso y me motivan los avances. Los mexicanos debemos sentirnos muy orgullosos de lo que estamos edificando. Ésta será la gran puerta de acceso del mundo a México, la proyección de la grandeza y esplendor de nuestro país”.

 

Esta obra mejorará la calidad de vida de los habitantes de la zona centro del país, generará 160 mil empleos (directos e indirectos) durante su construcción; a la fecha ha generado más de 40 mil empleos directos e indirectos. En operación creará cerca de 450 mil empleos, convirtiéndose en el centro generador de empleo más grande de Latinoamérica.

 

Además, evitará la urbanización irregular de la zona y creará espacios verdes con el nuevo Bosque Metropolitano, el rescate de una zona ecológica y la protección de las especies vulnerables. Contribuirá a desarrollar económica y socialmente la Zona Oriente del Valle de México, aumentando la capacidad de regulación de agua y previniendo inundaciones.

 

A su vez, con la construcción de plantas de tratamiento y el entubado de 18 km de drenajes que hoy están a cielo abierto, se beneficia la salud pública de los habitantes de Chimalhuacán y Ecatepec.

 

jram