Dormir es uno de los pilares fundamentales para gozar de una buena salud y la privación de sueño tiene impactos muy nocivos en los apartados físico y mental. Un estudio reciente expone cuáles algunos de esos efectos negativos.

 

1. Adección cerebral

 

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Dianne Augelli, del Hospital Presbiteriano de Nueva York (Estados Unidos), recuerda que las consecuencias de la falta de descanso sobre las funciones cognitivas del cerebro, la memoria y el aprendizaje se pueden apreciar tras una sola noche: dormir contribuye a consolidar “la memoria y el aprendizaje” por lo que, cuando no se reposa lo suficiente, “empeoran”.

 

Por su parte, Yelena Pyatkevich, del Centro Médico de Boston (Massachusetts, EU), asegura que pasar una noche entera sin pegar ojo provoca que el cerebro se comporte como si estuviera borracho: “24 horas sin dormir equivalen a 0,1 % de alcohol en sangre”.

 

2. Cambio del estado de ánimo en cuestión de segundos

 

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Aunque una falta prolongada de sueño contribuye a padecer depresión y ansiedad a largo plazo, si se experimenta durante una noche puede mejorar el estado de ánimo.

 

Yelena Pyatkevich indica que esta circunstancia se puede dar debido a que el cuerpo libera “ciertos neurotransmisores y hormonas para mantenerse despierto”, pero recuerda que ese sentimiento de euforia no dura mucho tiempo.

 

3. Deterioro de la piel

 

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Estas especialistas señalan que existe una correlación entre la privación del sueño y el envejecimiento de la piel, desde arrugas hasta manchas oscuras, dermatitis o psoriasis. Esto sucede porque, cuando no se duerme lo suficiente, el cuerpo segrega mayores niveles de cortisol, una hormona que, en cantidades excesivas, deteriora el colágeno, que es la proteína que mantiene la piel tersa.

 

Sin embargo, todos estos trastornos afectan a la epidermis a largo plazo, con lo cual después de pasar una noche en vela no se va a deteriorar de manera drástica.

 

4. Aumento del apetito

 

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El estudio revela que la privación del sueño aumenta los niveles en sangre de una sustancia que amplifica las ganas de comer; en particular, aperitivos dulces o salados con alto contenido en grasa. Además, la falta de sueño puede afectar directamente a las hormonas que regulan el azúcar en la sangre, al almacenamiento de grasa, al apetito y a sentirse saciado.

 

Por ejemplo, unos índices altos de la hormona ghrelina provocan que aumente el apetito, irregularidades en la secreción de insulina y el aumento de cortisol, con lo cual contribuye a una mayor acumulación de grasa.

 

5. Debilitamiento del metabolismo

 

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Las personas que no duermen suficientes horas son más propensas a alterar su metabolismo, el proceso permite que el cuerpo convierta los alimentos que ingerimos en energía.

 

Si el metabolismo se encuentra debilitado, puede provocar que una persona se sienta más cansada y contribuir a que aparezcan diversos males, desde la obesidad hasta la diabetes u otras enfermedades del corazón.

 

6. Incremento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares

 

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El sueño juega un papel vital a la hora de que el cuerpo repare los vasos sanguíneos y el corazón. Según esta investigación, la falta de descanso incrementa el riesgo de padecer problemas crónicos de salud, como tener la presión sanguínea alta u otras enfermedades cardiovasculares.

 

Algunas investigaciones indican que una noche sin dormir resulta suficiente para experimentar un aumento de la presión sanguínea al día siguiente.

 

7. Disminución del rendimiento deportivo

 

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Para alcanzar el máximo rendimiento en cualquier actividad física es indispensable que el cuerpo descanse bien. De acuerdo con este análisis, cuando un deportista tiene un dscanso insuficiente y de mala calidad su rendimiento desciende de manera significativa, especialmente si la falta de sueño se prolonga en el tiempo.

 

De este modo, dormir es tan importante que un gran número de instituciones deportivas ya aplican la ciencia del sueño en sus métodos de entrenamiento y obligan a los competidores a seguir un plan específico con las horas que deben destinar a ese cometido.

 

8. Falta de eficacia del sistema inmunológico

 

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Dormir pocas horas o tener un sueño de mala calidad puede contribuir a que las personas padezcan más enfermedades, debido a que las defensas se debilitan y tienen menos capacidad para defender al cuerpo de los agentes externos.

 

Dianne Augelli confirma que el sistema inmunológico corre peligro de sufrir cuando no se duerme lo suficiente, “aunque sea por una noche”. (Con información de RT) JMS