Aquí lo hemos comentado en diversas ocasiones. Que una buena parte de la generación de miles de nuevos empleos que mes a mes el IMSS y el gobierno daban a conocer, no tenía que ver con una efectiva generación de nuevos empleos, sino más bien con un agresivo proceso de formalización de empleos.

 

Esto lo suponíamos -así lo dijimos en varias ocasiones-, porque mientras el gobierno anunciaba la creación de cientos de miles de empleos formales, el consumo de las familias simplemente no repuntaba. Vaya, en algunos meses ni siquiera mostraba números positivos en términos reales.

 

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Esta contradicción entre una fuerte creación de empleos y un consumo deprimido nos hacía pensar, sin tener cifras a la mano, que una alta proporción de los ‘nuevos’ empleos creados no eran efectivamente ‘nuevos’, sino más bien empleos que ya existían en la informalidad y que se estaban formalizando por el impulso del Programa de Formalización del Empleo en el IMSS.

 

Pues bien. Los analistas de BBVA Bancomer le han puesto cifras al entuerto y han desnudado esta aparente contradicción, confirmando nuestra hipótesis de que efectivamente en los últimos años no se ha creado la cantidad de fuentes de trabajo que reiteradamente pregonó y festinó el gobierno.

 

En su más reciente reporte sobre la Situación México, el área de análisis del banco español, que en México encabeza Carlos Serrano, afirma que de los 714 mil 526 nuevos empleos que se registraron ante el IMSS el año pasado, 350 mil corresponden a puestos de trabajo que ya existían en el sector informal y que se formalizaron, es decir que se registraron por primera vez en la seguridad social. Esto es 49% del total.

 

Ello, por lo tanto, implica que los nuevos empleos creados “por la expansión económica” en 2014 sólo ascendieron a 365 mil, una cantidad muy reducida en relación con los 1.2 millones de nuevos empleos anuales que se han calculado para satisfacer la demanda del mercado laboral (es el cálculo que hace México ¿Cómo vamos?)

 

En 2013, las cosas no sólo no fueron distintas sino peores que el año pasado. De los 463 mil nuevos empleos que se generaron en ese año, según las cifras del gobierno, 300 mil correspondieron a fuentes de trabajo que se formalizaron bajo el programa del IMSS, por lo que sólo 163 mil pueden efectivamente contabilizarse como nuevos empleos generados.

 

En suma. En los dos primeros años de este gobierno, si bien se ha dado un fuerte impulso a la formalización de puestos de trabajo ante el IMSS, sólo se han generado 528 mil nuevos empleos, de los 2.4 millones que requirió absorber la economía entre 2013 y 2014.

 

Eso explica varias cosas, entre otras, la incongruencia de un discurso gubernamental que pregonaba la creación de miles de nuevos empleos, en momentos en que la economía no crecía lo suficiente y cuando el consumo y la tasa de desempleo se mantenían estancados.

 

Durante todo este tiempo, en materia de generación de empleos el gobierno -en sus anuncios desde la Presidencia y desde las secretarías de Hacienda y del Trabajo- nos dijo verdades a medias, que es lo mismo que decir que nos mintió.

 

Ahora sabemos con datos en la mano que Hacienda y el IMSS están formalizando empleos informales, pero que la creación de nuevos empleos sigue siendo todavía muy escasa ante una economía que no acaba de despegar.

 

Así que la pregunta es ¿cómo ganar confianza con estas verdades o mentiras a medias, señores funcionarios públicos?