El principal argumento de “venta” que ha utilizado el gobierno para convencer a la población sobre la necesidad de implementar una reforma energética, fue que se reducirán los precios de los combustibles a los consumidores.

 

Se dijo que una vez implementada la reforma se tendrán menores precios del gas y de la electricidad e incluso menores precios de las gasolinas, producto de la apertura del mercado de combustibles y de una mayor competencia entre los nuevos participantes, incluyendo a los capitales extranjeros.

 

El propio presidente Enrique Peña Nieto ha insistido en este mensaje que cala hondo en el bolsillo de las familias y de las empresas, por los altos precios que se pagan actualmente por la electricidad y el gas que se consume. Otro de los precios controlados por el gobierno como las gasolinas también viene sufriendo una serie de alzas mensuales programadas que lesionan la economía de las familias.

 

Pero nada asegura que ello ocurrirá en dos o tres años más, una vez que la reforma haya sido implementada en su totalidad, que estos mercados se abran a los capitales privados y que las inversiones fluyan hacia el sector energético.

 

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La razón es que a pesar de la competencia que se ha prometido en estos mercados, no hay leyes ni reglas suficientes derivadas de la reforma que obliguen a las compañías estatales, como Pemex y CFE, a sujetarse a las normas de la competencia del mercado.

 

Tal y como está previsto hasta ahora en las leyes secundarias, tanto Petróleos Mexicanos como la Comisión Federal de Electricidad podrán seguir actuando como los monopolistas que ahora son en sus mercados, sin ninguna presión o límites impuestos por autoridad alguna, ni siquiera por la renovada Comisión Federal de Competencia Económica.

 

El gobierno federal ha sentado la idea equivocada de que la apertura de estos mercados a los capitales privados traerá en automático competencia y, por lo tanto, menores precios. No será así en el mediano plazo.

 

No se nos olvide la historia de la telefonía fija cuando Salinas de Gortari vendió el monopolio público de Telmex a Carlos Slim. El solo hecho de abrir el mercado de la telefonía fija para que los capitales privados enfrenten a un monopolio gigantesco -aunque sea privado- no derivó en condiciones de competencia favorables para los millones de consumidores.

 

Con todo y la apertura en la telefonía, la existencia de una empresa de estas dimensiones y escasamente regulada se siguió resintiendo en el mercado por las condiciones adversas que enfrentaban los supuestos competidores.

 

Los mismos riesgos se tendrán en el mercado de la energía, a pesar de su apertura a los capitales privados, como ya lo advertía ayer el ex presidente de la Comisión Federal de Competencia, Fernando Sánchez Ugarte. “Pemex va a querer seguir dominando sus mercados para ser monopolista sin escrúpulos, al igual que la CFE”, decía Sánchez Ugarte frente a sus colegas del ente antimonopolios.

 

El problema es que no hay voluntad política para que Pemex y CFE se conviertan en jugadores que -dado su tamaño- acaten las reglas de un mercado ahora abierto a la competencia a favor de los consumidores.

 

Por eso no se quiso incluir la opinión de la Comisión Federal de Competencia Económica en las leyes secundarias de energía, como una opinión que deba ser acatada por las empresas y por el gobierno; como ocurre con el resto de los jugadores de la economía.

 

Así que Pemex, CFE y el gobierno federal seguirán dictando según su conveniencia las reglas del juego y los precios en los mercados de combustibles en el país bajo la máscara de un mercado competido.

 

El gobierno habla de competencia en los mercados de la energía, pero no lo hace en serio. Es demagogia pura.

 

SÍGALE LA PISTA…

 

  • TELEFÓNICA-TELEVISA. Lo que desde hace tiempo era un escenario previsible, ahora las nuevas reglas en el mercado de las telecomunicaciones lo están facilitando. La posibilidad de que Telefónica y Televisa se asocien para formar un poderoso contrincante para plantarle cara a América Móvil está más cerca que nunca. Incluso no se descarta que la pretendida sociedad sume algún jugador más.

 

  • OTRA DE CORRUPCIÓN. El caso de presunto soborno de funcionarios del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal por la gigante estadunidense Yahoo y su despacho de abogados, fincado en una corte de EU, dará mucho de qué hablar.