Sábado 30 de Agosto, 2014

No somos ambulantes, somos artistas callejeros: Burocracia Cósmica

Cinco jóvenes, en una suerte de cuadrilla mágica, exponen a 24 HORAS su situación como músicos de la calle, una de las tantas historias que guarda la Ciudad de México

Foto: Roberto Hernández

(Guille del Castillo, David, Pepe, Ulises y Axel. FOTO: ROBERTO HERNÁNDEZ)

 

El destino, fuerzas externas al hombre, un milagro o una casualidad, hicieron que cinco jóvenes, incluido un uruguayo, formaran un grupo musical, o, mejor dicho, un grupo de músicos callejeros. Todo fue obra de la burocracia cósmica, comentan, sin asomo de broma.

 

Su estilo mezcla jazz, funk, rock, pop y hasta la música hindú. En medio de ofrendas, veladoras, y olor a copal, dicen a 24 HORAS que su labor es sorprender a la gente, “que se encuentren con lo inesperado” y que además sepan que la música no está condenada a los lugares cerrados, ni limitada por los muros de un bar.

 

“La música en la calle tiene esa cuestión espontánea, que la gente pasa y no espera ver una banda tocar, se junta gente que casualmente pasaba por allí. Se pone lindo. Es parte de la gracia de tocar en la calle”, explica Guille del Castillo, quien llegó de Uruguay a México porque el amor lo trajo.

 

Pero en la Ciudad de México, siempre se debe tener en cuenta el elemento sorpresa, algo que sucede y hace virar el timón para un cambio de planes. Ellos lo saben bien. En su caso, como músicos callejeros, constantemente se ven en acecho de los policías capitalinos, quienes les piden que se quiten del lugar por “obstruir la vía pública y causar ruido”.

 

“Eso es lo que piensan que hacemos… ruido”, señala José Luis Ponce, baterista de Burocracia Cósmica.

 

(Guille del Castillo, sitar eléctrico, David, saxofón tenor y Pepe, baterista. FOTO: ROBERTO HERNÁNDEZ)

 

3,500 por un permiso de “ambulantes”

 

Las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, encabezado por Marcelo Ebrard, rehabilitaron callejones y rescatan espacios públicos con fines de promoción turística en el Centro Histórico, en la delegación Cuauhtémoc. Y aunque la medida ha impulsado y realzado la imagen, no todos se han visto beneficiados.

 

Como músicos de la calle, relatan, constantemente nos vemos obligados a levantar nuestras cosas e irnos, porque así nos lo piden los policías. Refieren que se han acercado a diversas autoridades para solicitar un permiso y normalizar su situación como artistas de la calle, pero que lo único que les han dicho es que para obtenerlo es que deben pagar 3 mil 500 pesos para obtener uno como “ambulantes”, oferta que rechazaron.

 

“Nos hemos acercado con Inti Muñoz, director del Fideicomiso Centro Histórico, con Alejandra Moreno Toscano, coordinadora general de la Autoridad del Centro Histórico, en su momento también con Jesús Romero, coordinador de Acciones de Gobierno de la dependencia, a la Secretaría del Trabajo y no nos han atendido, también a la Secretaría de Cultura del DF, y lo mismo, nos dan vueltas y vueltas”, abunda David, saxofonista de la banda.

 

Con una lista de firmas en la mano, las cuales han sido recabadas en cada uno de sus shows, y que buscan entregar a las autoridades capitalinas, David explica que cada una de dichas dependencias los han mandado con las autoridades locales, en este caso las de la delegación Cuauhtémoc, donde los envían de vuelta al Fideicomiso y que “vuelve a empezar el ciclo, nadie nos ha querido atender”.

 

Sin embargo, admitió que lo único cercano a una respuesta que han recibido ha sido a través de ‘la mordida’. Argumentando cuestiones de seguridad personal, David no quiso referir la dependencia ni el nombre del funcionario que hace ocho meses le comentó que para conseguir el permiso “’hay un intermediario, tienes que dar una mordida de 3 mil 500 pesos al delegado’, así me lo dijo, al delegado”, enfatiza.

 

Y agrega: “’una vez dada la mordida, el delegado se encarga de hablar con los demás para que te den una tolerancia y un permiso como comerciante’”. Propuesta que Burocracia Cósmica rechazó ya que “nosotros no somos comerciantes ni ambulantes, somos artistas”.

 

Además, prosigue, “en la Ley de Cultura Cívica del Distrito Federal y en el Plan de Manejo Integral del Centro Histórico, se menciona que cualquier actividad cultural que realce la imagen del Centro Histórico debe estar autorizada y administrada por las autoridades, lo cual no hacen”.

 

(Foto: Roberto Hernández)

 

El show debe continuar

 

Ante esta situación, aclara Guille, mientras enciende su cigarro, la gente muestra mucho su apoyo, “yo he notado que hay mucho más respeto por los artistas que por los policías, creo que la gente quiere música, la escuchan y se acercan, hay un cierto respeto por lo que hacemos, les gusta”.

 

Esto alienta a Burocracia Cósmica a seguir tocando en las calles, a regalarle un buen momento a la gente con la música que hacen, la cual no contiene letras, porque eso es parte del objetivo, hacer que la gente ponga el mensaje que deseé inspirada por sus piezas musicales: “Que cada quien interprete lo que quiera”, dicen. Además, “todos cantamos muy mal”, bromean.

 

“Uno de los propósitos es inspirarlos a algo, que vean que somos chavos normales, que andamos en el micro, en el metro, que estudian, pero que podemos hacer algo para mejorar nuestro entorno”, abunda Axel, quien toca la guitarra “y lo que se le pueda poner encima”.

 

Aunque así como hay personas que nos apoyan, hay otras que nos tienen bajo conceptos obscuros, piensan que todos los músicos son borrachos, drogadictos o vagos. No se dan cuenta que lo que hacemos conlleva un esfuerzo y una preparación para ser músico, independientemente de lo que toques, se debe respetar por el simple hecho de hacer algo diferente y expresar algo más que cualquier otra persona, aunque al decir esto no argumento que somos mejores, sino que esto es parte de un proceso de recrearse a uno mismo”, aclara Pepe, el “maestro del beat”.

 

Al pie del Ex Convento de Regina, Axel, sin ser catastrófico, señala que “los artistas estamos en peligro de extinción”.

 

“Somos de esos seres sensibles, vulnerables, que de cualquier cosa hacemos una canción, un poema, una pintura, una obra. Uno tiene la sensibilidad, y eso a la gente le gusta, y la diferencia es que todos la tenemos, pero unos no la sacan por temor”, dice.

 

Para luego añadir: “eso es muy indispensable para el hombre, que no pierda esa creatividad y ese sentido de querer estar haciendo algo, de darse cuenta que están vivos”.

Su canal en YouTube es Burocracia Cósmica.

 

Burocracia Cósmica presentará pronto su EP, con “alfombra roja e invitados especiales desde Uruguay”. El show se realizará en el escenario que les dio origen: el callejón de los azulejos, entre las calles de Madero y 5 de Mayo, en el Centro Histórico. Aún no saben la fecha, si la casualidad los acompaña, los encontrarán, de lo contrario, visiten su Facebook para estar al tanto.

 

En la banda no hay una cabeza visible ya que no cuentan con un vocalista, puesto que sus canciones no llevan letra, y está integrada por Axel, en la guitarra, en el bajo y el sitar eléctrico Guille del Castillo, en el saxofón tenor está David, en la batería Pepe Ponce y en el saxofón soprano Ulises.

 

Su nombre, Burocracia Cósmica, lo suman a dos historias: un homenaje al grupo humorista argentino Les Luthiers, y la otra de una especie de burla a la burocracia de acá abajo, la terrenal, además de que, explica Guille, cada que pasa algo insólito o inexplicable, siempre decimos “esto tiene que ser obra de la Burocracia Cósmica”, eso que está presente pero que nadie sabe qué es ni cómo describirlo, una suerte de magia o milagro, pero que no se confunda con nada religioso, concluyen para enseguida recoger sus instrumentos y seguir tocando en las calles de la Ciudad.

 

(Guille del Castillo, sitar eléctrico. Foto: Roberto Hernández)