Investigadores de diversas instituciones reflexionarán sobre las barreras que se levantan entre países y las consecuencias que provocan en la vida cotidiana durante el conversatorio “Muros entre los hombres”, que se llevará a cabo el jueves 26 de enero en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo.

 

La actividad que abordará el tema sobre los muros fronterizos en México y Estados Unidos; Palestina e Israel y la República Árabe Saharaui Democrática y Marruecos, forma parte del programa “Museo Foro: un espacio académico para la reflexión cultural”, recordó el recinto perteneciente al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

En el conservatorio participarán los investigadores Silvana Rabinovich, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Francisco Javier Guerrero, del Seminario de Estudios Chicanos y de Fronteras, y Alejandra Gómez Colorado, investigadora del Museo Nacional de las Culturas; moderados por el periodista Federico Campbell.

 

En declaraciones difundidas por el museo, la maestra Alejandra Gómez adelantó que “aunque los tres muros se construyen por diversas circunstancias históricas, expresan un fondo común de obstáculos a la democratización real de las múltiples regiones del planeta”.

 

La creación del muro en Cisjordania (2002) bajo órdenes del ministro israelí Ariel Sharon, fue justificada como una medida de protección a los posibles ataques terroristas provenientes de territorios palestinos, señaló.

 

Explicó que una de las principales vertientes del conflicto es que tanto israelíes (judíos) como palestinos (musulmanes), se asumen como únicos merecedores del territorio de Israel y Cisjordania. Ello hizo que el gobierno de Israel edificara el muro, factor que ha obligado a la población palestina a desplazarse como refugiados.

 

“Un muro corta la vida social, económica, familiar. Las consecuencias son innumerables y vuelven casi imposible la vida”, refirió la especialista, quien ahondó en que la polémica del muro surgió por convertirse en un trasgresor a los derechos humanos, ya que expone a civiles al fuego cruzado.

 

Destacó que la existencia de la muralla en el Sahara Occidental es justificada igualmente por seguridad nacional con el objetivo de frenar los ataques del ejército saharaui, siendo el muro militarizado más grande y largo del mundo, con una extensión mayor a los 2.7 kilómetros, que atraviesa de norte a sur el desierto y colinda con las fronteras de Mauritania.

 

Dicho espacio es disputado por el reino de Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, que lidera el Frente Polisario, creado en 1973, en busca de la reivindicación del pueblo saharaui a quien legítimamente le pertenece el Sahara Occidental.

 

En 1974, España descolonizó esta parte del territorio, acto que fue aprovechado por Marruecos para invadirlo, orillando a los pobladores originales a ser refugiados en el desierto.

 

Respecto al caso de México, la investigadora describió que el muro de la frontera norte, para frenar la inmigración de indocumentados latinoamericanos, constituye “un agravante de la precaria situación en que se encuentran”, ya que el objetivo de los migrantes es arribar a Estados Unidos en aras de mejorar su situación social y económica.

 

Desde el 2006, con la aprobación de la construcción del muro fronterizo por el Congreso estadounidense se ha destinado una gran cantidad de recursos monetarios, inteligencia militar y armamentista para controlar el flujo migratorio, agregó.