ÁMSTERDAM. Ayer, en el vuelo MH017 de Malaysia Airlines que tenía como ruta Ámsterdam-Kuala Lumpur, viajaba un pasajero, a priori a la tragedia, con sentido del humor. Bajo el contexto de la aeronave extraviada en marzo pasado de la misma aerolínea malaya, el pasajero dirigió el lente de su teléfono celular hacia la aeronave que estaba por abordar, y desde la sala de espera le tomó una fotografía para colocarla en su cuenta de Facebook. Como maldito epitafio escribió: “Por si se pierde el avión, así se veía”.

 

El vuelo MH017 sale todos los días del aeropuerto Ámsterdam-Schiphol con destino a Kuala Lumpur, el de ayer, también se identificó como KL4103, es decir, el vuelo fue operado de manera conjunta por Malaysia Airlines y la holandesa KLM. El avión despegó a las 12:15 y debía aterrizar en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur a las 6:10 del viernes.

 

No pasaron demasiados minutos para que, agencias de noticias, revelaran que una mano terrorista había detonado un misil en contra del avión comercial. Interfax confirmaba el tipo de misil que atravesó al aeroplano: BUK; un objeto antiaéreo de alcance medio desarrollado por la antigua Unión Soviética, desarrollado para atacar a misiles guiados, helicópteros y drones. Reuters subrayaba la identidad de los terroristas: “separatistas”, es decir, prorrusos. A pesar de ello, la única duda que se mantuvo (hasta el cierre de la edición) apuntaba hacia la identidad de los terroristas: ¿Rusos, prorrusos de Ucrania o ucranianos?

 

MAPAvueloMH17

 

Los tripulantes del avión no emitieron un llamado de socorro.

 

Una vez que la nube de confusión generada por la tragedia se iba disolviendo, los servicios secretos de Estados Unidos confirmaban al vicepresidente Joe Biden que un misil provocó la muerte de 295 personas: “No fue accidente, estalló en el cielo”, sentenció Biden desde Detroit.

 

A lo largo de la jornada una pregunta emergió del sentido común, con seguridad, de millones de personas: ¿Qué hacía el vuelo MH017 volando el cielo de Donestk? Una ciudad en la que miles de sus habitantes desean liberarse del gobierno central de Petro Poroshenko aprovechando la estela independentista detonada en Crimea en marzo pasado.

 

En efecto, el poblado de está bajo control de los separatistas prorrusos y en los últimos días la zona ha sido escenario de intensa lucha entre ambos bandos. Según un despacho noticioso ruso, los rebeldes prorrusos pretenden que se declare una tregua de tres días para permitir que se conduzca una investigación sobre lo ocurrido y se efectúen las labores de recuperación.

 

Antes del derribo del aparato, las autoridades aeronáuticas de diversos países, entre éstas la de Estados Unidos, habían emitido advertencias de que no se volara por algunas partes de Ucrania.

 

Pocas horas después, diversas aerolíneas, como Lufthansa, Delta y KLM, dijeron que evitarían volar por algunas zonas del espacio aéreo ucraniano.

 

 

Mientras que las especulaciones mediáticas cubrían al mundo, desde el aeropuerto de Ámsterdam surgían las nacionalidades de los pasajeros que murieron: 154 holandeses, 27 australianos, 23 malayos, las tres nacionalidades predominantes. También fallecieron ciudadanos de Indonesia (11), Reino Unido (6), Alemania (4), Bélgica (4), Filipinas (3) y Canadá (1).

 

El Boeing volaba a 10,600 metros de altura en el momento en el que recibió el impacto de un misil, y se ubicaba a 60 kilómetros de la frontera rusa. Estalló en el aire y se precipitó al vacío, cayendo envuelto en una densa y enorme nube de humo negro en un campo cercano a la localidad de Shajtersk, a 80 kilómetros de Donetsk, la ciudad que se encuentra, desde hace dos días, en estado de sitio.

 

Mientras que las columnas de humo negro se elevaban hacia lo alto cerca del poblado de Hrabove, un periodista de la Agencia AP contó al menos 22 cadáveres en el lugar del siniestro.

 

Tras el siniestro, Eurocontrol, la agencia europea para la seguridad en la navegación aérea, informó del cierre del espacio aéreo del este de Ucrania hasta nueva orden. Air France, British Airways y Vueling avisaron a los pasajeros que tomarían vuelos sobre esa zona, la suspensión de los mismos.

 

El mundo con los ojos en Ucrania

 

BRUSELAS. La Unión Europea (UE) y la OTAN reclamaron una investigación rápida sobre las causas que provocaron la caída deen una zona separatista prorrusa del este de Ucrania, con 295 personas a bordo.

 

“Estamos conmocionados por las noticias sobre las circunstancias que rodean la pérdida trágica de un avión de la Malaysian Airlines que cubría la ruta entre Amsterdam y Kuala Lumpur en el territorio de Ucrania y por la pérdida de tantas vidas”, declaró la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton.

 

“Nuestros pensamientos van dirigidos a los familiares de quienes estaban a bordo”, añadió.

 

“Las circunstancias se tienen esclarecer rápidamente y una investigación internacional tiene que arrojar toda la luz sobre esta tragedia”, estimó Ashton.

 

“Llamamos a todas las partes de la región del siniestro a facilitar el acceso total al lugar (…), a cooperar cabalmente (con la investigación) y a compartir todas las informaciones pertinentes”, añadió.

 

“Los hechos y las responsabilidades deben establecerse lo antes posible”, afirmaron en un comunicado el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Hernan Van Rompuy.

 

“Lanzamos un llamamiento para una investigación rápida y completa”, añadieron.

 

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, indicó que era “importante que se inicie inmediatamente una investigación internacional exhaustiva”.

 

La jefa del gobierno alemán, la canciller Angela Merkel, también había reclamado momentos antes “una investigación inmediata e independiente sobre las causas” del siniestro, al igual que el presidente francés, François Hollande. (Con información de AP y EFE)