Miley Cyrus y sus amigos se comportaron de manera inadecuada durante su estancia en el hotel Greenwich en Nueva York.

 

No pensaron en los demás huéspedes y se la pasaron gritando y azotando puertas, hubo muchas quejas y a ellos no les importó, siguieron con su fiesta.

 

Uno de los amigos de Miley fumó mariguana en el vestíbulo, mientras que otros hablaban con groserías, además de ocasionar destrozos en los muebles.

 

A pesar de que se le pidió a la cantante que se comportara, ella respondió que deberían de estar agradecidos por tenerla en las instalaciones, ya que había gastado mucho por hospedarse en el hotel.