En el lenguaje del futbol americano, El Tazón de la Tortilla 2013 llega a su minuto final. Aunque el resultado es de 0-0 todavía, el equipo político liderado por el presidente Enrique Peña Nieto está preparando el campo para un gol, una patada que irá contra las cabezas de sus opositores del PRD y marcará otro gol al pasar el poste de aceptación por el público mexicano para rematar con uno más al tocar el poste del interés de los inversionistas.

 

Su equipo logrará solamente tres puntos, pero serán suficientes para ganar el partido en este periodo político.

 

Así ilustró George Baker, un analista energético de Houston, Texas, la actual situación política mexicana al explicar su visión de la propuesta de reforma energética actualmente debatida en esta nacion.

 

En entrevista con 24 HORAS, el experto afirmó que si bien considera que la reforma energética es una buena noticia para el país y para la industria, los cambios en la Constitución para permitir la inversión privada en el sector petrolero, de gas y electricidad no están claros, especialmente en cuanto a la comercialización de los hidrocarburos.

 

“El principal asunto es que tienen que separar los términos comerciales de la Constitución. Debe quedar claro que el petróleo y el gas pertenecen a la Nación, pero el marco legal por el cual se llevan al comercio es un tema de la legislación y de regulación, no de la Constitución”, explicó.

 

Es por ello que considera que sería necesario enmendar el texto constitucional, pero sólo en la parte de la distribución.

 

En ese sentido, en un texto sobre la reforma energética mexicana, el también director del portal Energia.com propone unos cambios posibles a los artículos 27 y 28 de la Constitución.

 

El artículo 27 dice actualmente:

 

“Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos o de minerales radioactivos, no se otorgan concesiones ni contratos, ni sustituirán los que en su caso se hayan otorgado…”

 

Baker sugiere modificar esta parte de esta manera:

 

“Tratándose de minerales radioactivos, no se otorgarán concesiones ni contratos. Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, la Nación, mediante las leyes que se expidan, fijará el marco en que se llevará a cabo la explotación de esos recursos naturales, en los términos que señale la ley reglamentaria respectiva”.

 

Propone algo similar para la energía eléctrica.

 

En cuanto al artículo 28, Baker opina que para que sea claro se debería de modificar de la siguiente manera:

 

“El Estado contará con los organismos y empresas, incluyendo las de capital mixto, que requiera tanto para la eficaz explotación del patrimonio nacional, como para la puntual vigilancia pública de la misma”.

 

Baker señaló que la distribución de electricidad y de hidrocarburos es una actividad comercial, por lo que se debe de quitar este término de la Constitución porque es una cuestión del comercio y no un asunto constitucional.

 

No obstante, comentó que la reforma energética no tendrá una repercusión importante en el sector del gas, porque recordó que desde 1995, las empresas privadas pueden transportar, distribuir y comercializar gas en México.

 

“Lo que sí va a ser nuevo en ese sector, es que se creará un sistema operador independiente para el gas y otro para la energía. Esto es interesante, es algo innovador”, explicó

 

Expuso también que el tener la Comisión Nacional de Hidrocarburos para administrar las subastas públicas es una buena noticia, aunque consideró que actualmente, el ente no tiene ni el personal, ni la experiencia, ni el presupuesto para estas funciones.

 

Baker afirmó que la reforma energética va a tener un importante impacto a favor de la economía mexicana, pero todavía se necesita hacer estos ajustes para quitar la parte comercial de la Constitución e incluirla dentro del marco jurídico.

 

Por otra parte, estimó bueno que se podrán compartir contratos entre Pemex y la industria privada, pero detalló que si bien este tipo de actividades existen en otros países, se tendrá que ofrecer un margen de uso de petróleo que también beneficie a las empresas.

 

“La cantidad de petróleo que será usado por las empresas y la que será en mano del Estado o de Pemex no está explicada en el reporte. Si el gobierno dice: queremos el 90% del petróleo producido, ustedes tienen el 10%, cuando pones todo el dinero para explotar, no va a ser atractivo. Si ofrecen: 60% para el gobierno y 40% para la empresa, esto sí sería más atractivo”, dijo el experto.

 

“Hay que tener un nuevo marco legal y estos detalles para determinar qué tan importante es esta oportunidad”, concluyó.