El apoyo total a la agricultura en México se ubicó en 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2011 y 2013, nivel por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que se ubicó en 0.8%.

 

En su informe, Monitoreo y Evaluación de Políticas de Agricultura 2014, el organismo indicó que el apoyo gubernamental para la agricultura en los países de la OCDE mantuvo una tendencia a la baja en 2013 y además, gran parte de este apoyo distorsiona los precios del mercado.

 

“Los recursos para el campo este año son 339 mil millones de pesos, según datos de la FAO, 60% de los cuales es otorgado a 17 mil beneficiarios; los recursos se concentran en apenas 0.5% de los productores, por lo que cuatro millones no reciben apoyos” dijo a 24 HORAS el secretario general de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), Federico Ovalle.

 

En México existe una significativa concentración de recursos en las grandes empresas, sobre todo comercializadoras, tanto nacionales como internacionales, tales como Monsanto, Nestlé, Bimbo y Maseca. Gran parte de los recursos se destina a la comercialización y deja de lado la producción.

 

“El programa de incentivos a la comercialización de la Sagarpa cuenta con recursos cercanos a los ocho mil 300 millones de pesos para este año; estos apoyos se entregan en forma de subsidios a grandes corporaciones, lo que distorsiona los precios”, detalló Ovalle.

 

El grave peligro de este ejercicio del presupuesto es la poca atención a los pequeños y medianos productores, que componen el 90% del campo mexicano, y no tiene acceso a ningún tipo de apoyo, lo que disminuye su capacidad de competir, y en cambio acrecienta el problema de los monopolios.

 

La OCDE detalló en su reporte que el apoyo al campo en México debe enfocarse a inversiones estratégicas para mejorar la sustentabilidad y rentabilidad del sector en el largo plazo.

 

Actualmente el gasto público en la innovación agrícola, la inspección alimentaria y en infraestructura relacionada se mantiene en niveles bajos, mientras que otros subsidios considerados ineficientes se encuentran a la alza.

 

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Reformas apuntan a solución

 

Se espera que las nuevas disposiciones de la Comisión Federal de Competencia Económica mejoren esta circunstancia. Además, el gobierno federal incrementará el apoyo a los pequeños productores con la reforma financiera. Esta nueva legislación renovó la banca de desarrollo y espera otorgarles 44 mil millones de pesos en créditos con un interés menor al 10%.

 

Federico Ovalle indicó que también es necesario que la reforma para el campo incluya una reorientación del gasto público. Apuntó que la producción de los pequeños y medianos campesinos está enfocada principalmente al mercado interno por lo que el apoyo a este sector podría reducir la dependencia de la importación de granos que padece el país.

 

La OCDE recomienda a sus países miembro romper los vínculos entre los subsidios agrícolas y la producción, ya que algunas naciones dependen en gran medida de intervenciones en el mercado que pueden afectar los precios. También recomienda garantizar que el apoyo se enfoque en mejorar la productividad y sostenibilidad agrícola.

 

“México debe empezar a reorientar los límites a la propiedad privada que restringe los ejidos. Este cambio podría aumentar la inversión en el sector agrícola”.

 

La OCDE es enfática al señalar que en el caso de la reforma al campo “los gobiernos deben hacer sus políticas agrícolas más coherentes con políticas macroeconómicas, comerciales, estructurales, sociales y ambientales. Deben también reducir los obstáculos a los ajustes estructurales para atraer recursos financieros y humanos al sector.”
“Los altos precios y altos ingresos en el sector agrícola han creado las condiciones adecuadas para una reforma profunda de las políticas agrícolas, y aún queda mucho por hacer, más allá de pequeños ajustes”, dijo el Secretario General de la OCDE, José Ángel Gurría.