El presidente de México, Enrique Peña Nieto, planea elevar los impuestos que gravan los ingresos de las clases altas, en parte para hacer más digeribles las alzas de impuestos sobre ventas de algunos alimentos y medicinas.

 

The Wall Street Journal revela que ambas medidas formarán parte de una reforma hacendaria integral que pretende incrementar los ingresos federales de un país profundamente desigual y dependiente durante décadas de la renta petrolera, según dos fuentes que conocen el proyecto.

 

Está previsto que el gobierno presente su iniciativa ante el Congreso mexicano en septiembre, junto con el presupuesto de 2014.

 

De acuerdo con el diario estadunidense, la Secretaría de Hacienda no quiso responderle sus cuestionamientos sobre el tema.

 

La propuesta del gobierno busca elevar el impuesto sobre la renta para individuos que ganen más de 60 mil pesos al mes, aunque las cifras finales podrían cambiar, dijeron las fuentes.

 

En México, el salario promedio mensual fue de cinco mil 200 pesos en el primer trimestre del año, recuerda el Journal.

 

Se crearían varios nuevos rangos impositivos para los altos ingresos y la tasa máxima pasaría del 30% para este año al 37% para aquellos que ganen más de 500 mil pesos al mes, dijeron las fuentes al WSJ.

 

IVA SUFRIRÁ AJUSTES

 

Los cambios en el IVA, que actualmente cubren 30% del consumo total, serán probablemente un asunto mucho más controvertido, escribe Juan Montes, de The Wall Street Journal.

 

En 2003, recuerda, el entonces presidente Vicente Fox propuso tasar los alimentos y las medicinas, pero la parte más nacionalista del PRI se opuso frontalmente y la iniciativa no prosperó.

 

Por eso, Peña Nieto quiere introducir un elemento de progresividad en su propuesta, manteniendo una canasta básica exenta de cualquier impuesto para proteger a los bajos ingresos, dijeron las fuentes.

 

Los alimentos preparados, por ejemplo, sí tendrían impuestos, pero no así productos de la canasta básica mexicana como el frijol, el arroz o el maíz.

 

“En un país con tantos pobres, no podemos de ninguna manera tratar iguales a los desiguales”, dijo Manlio Fabio Beltrones, el jefe del PRI en la cámara de diputados. “Si lo hiciéramos, podríamos ver un estallido social.”

 

Beltrones dijo que él apoyaría alzas de impuestos a las clases altas y que la generalización del IVA, manteniendo una canasta básica, tendría un apoyo mayoritario dentro del PRI.

 

La medida del IVA podría encontrar también el apoyo del Partido Acción Nacional (PAN), según varios altos dirigentes del partido.

 

En cambio, el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) ve con buenos ojos una subida de los impuestos a las clases altas, pero se ha mostrado contrario a modificar el IVA.

 

INICIAN LAS NEGOCIACIONES

 

The Wall Street Journal recuerda que la reorganización del sistema impositivo es uno de los más importantes cambios contemplados en el ambicioso plan de reformas lanzado por Peña Nieto tras tomar posesión en diciembre.

 

La agenda, acordada con la oposición en el llamado Pacto por México, ya ha dado importantes frutos con la aprobación de las reformas educativa y de telecomunicaciones. Se espera que las negociaciones sobre los detalles de la reforma “hacendaria” empiecen en las próximas semanas.

 

El presidente Peña Nieto, que devolvió al poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI) el año pasado, se ha comprometido a luchar contra una de las plagas crónicas de México durante siglos: una abismal desigualdad de ingresos.

 

La idea de subir los impuestos a las clases de altos ingresos no sería una completa sorpresa, dado que el secretario de Hacienda Luis Videgaray ha repetido continuamente que cualquier propuesta haría pagar más a los que más tienen.

 

Los gobiernos mexicanos han coqueteado siempre en el pasado con la posibilidad de generalizar el impuesto al valor agregado (IVA) a alimentos y medicamentos, actualmente exentos. Pero este año, el PRI –la mayor fuerza política en el Congreso aunque sin mayoría absoluta- tomó la decisión histórica de eliminar de su programa político la prohibición explícita de apoyar tal medida.

 

Excluyendo los ingresos petroleros, México apenas recaudó el 10% del producto interno bruto en impuestos el año pasado. Eso supone una de las tasas más bajas del mundo, incluso por debajo de países más pobres como El Salvador o Tailandia.

 

La reforma hacendaria pretende cambiar esa situación, incrementando los ingresos federales en al menos 4 puntos del PIB, unos 49 mil millones de dólares adicionales al año.

 

Los ingresos extras se destinarían en gran parte a financiar un ambicioso plan de seguridad social universal, que se presentaría el próximo año, adelanta el Journal citando a sus fuentes.

 

También se podría aliviar la enorme dependencia del gobierno federal de la renta conseguida por la exportación de crudo, que ahora aporta un tercio del presupuesto, haciendo al país muy vulnerable a los cambios bruscos de los precios internacionales del petróleo.