Jueves 18 de Septiembre, 2014
Como un juego de dados su vida ha sido un deambular entre la prensa escrita, la radio y la televisión. Conduce y participa como analista en el programa de TV "El Primer Café”, fue director del diario "La Crónica" en 2002, y creó noticieros de radio como “El Weso” y “La Chuleta”, además del “El Empujon” en la television. Tapatío de nacimiento, es amante del cine de arte, de la buena comedia en teatro y un ecléctico en la música. Su columna es lectura obligada para entender la realidad política del país.
mail:sgarciasoto@hotmail.com Salvador García Soto

Mala leche en Liconsa

Una de las dependencias más nobles de la administración pública federal, Leche Industrializada Conasupo (Liconsa), fue puesta por el presidente Enrique Peña Nieto en manos de un director y un grupo sin escrúpulos que han hecho del organismo que abastece de leche a bajo precio a las clases populares del país un botín político en el que comienza a imperar el desorden administrativo, los problemas y los escándalos de su nueva directiva.

 

Con el político oaxaqueño Héctor Pablo Ramírez Leyva a la cabeza, Liconsa no sólo ha enfrentado la vergüenza histórica de dejar de abastecer a varios estados de leche que se utiliza en el reparto diario, algo que nunca sucedió en las varias décadas que tiene de funcionar la empresa gubernamental, sino que ya hay quejas y denuncias internas que piden que la Sedesol intervenga y realice una auditoría al manejo de los recursos federales en la dependencia ante las evidencias de un dispendio y mal uso de esos recursos.

 

Ramírez Leyva, quien saltara a la palestra política por su cercanía con Ulises Ruiz y sus habilidades de mapachería electoral en Oaxaca, se metió en el grupo cercano de Peña Nieto desde la campaña presidencial y con esos malos oficios fue que obtuvo como recompensa una dependencia con alto valor social, cuando su experiencia política no tiene nada que ver con el sector social y más bien se le recuerda por los excesos financieros que cometió como vocero de Ulises en Oaxaca y por sus polémicas actuaciones como congresista federal.

 

El más reciente escándalo en los corrillos de Liconsa tiene que ver con la contratación de Jaime Larrazábal Bretón, hermano de Fernando y Jonás Larrazábal, el ex alcalde panista de Monterrey y su otro hermano que fueron exhibidos en video mientras negociaban pagos de casinos irregulares en la capital de Nuevo León. Jaime Larrazábal acaba de ser nombrado por Héctor Pablo Ramírez como director de la planta de Liconsa en Tlalnepantla, una de las más grandes e importantes del organismo. No falta quien diga con sorna en la dependencia que con leche a bajo precio el “negocio de los quesos” que vendían los hermanos Larrazábal entrará en jauja.

 

Hace algunas semanas en las redes sociales circuló un video en el que se acusaba a Ramírez Leyva de utilizar los recursos de Liconsa con fines electorales en varios estados, denuncia que coincidió con una declaración suya a los medios de Oaxaca en la que aseguraba que él sólo estaría en el cargo federal un tiempo más, porque renunciaría en unos meses “para ser candidato en Oaxaca”, en una clara intención de buscar la gubernatura oaxaqueña en 2016.

 

Las denuncias sobre el desorden administrativo y financiero en Liconsa ya llegó a oídos de altos funcionarios de la Sedesol. El problema es que Héctor Pablo Ramírez, como la mayoría de los funcionarios de primer nivel (incluyendo los delegados estatales), no responden a las órdenes de la secretaria Rosario Robles, pues fueron impuestos directamente por el Presidente ¿Sabrá el Presidente la clase de político que envió a Liconsa y tendrá noticias de cómo está manejando a tan noble empresa?

 

NOTAS INDISCRETAS… Una historia de más de nueve décadas en la aviación internacional, sí, 90 años, estaría a punto de desaparecer definitivamente si Mexicana es declarada en quiebra en los próximos días. La empresa de aviación, que sobrevivió a la expropiación de José López Portillo, a la crisis de final de sexenio de Miguel de la Madrid, a la privatización de Carlos Salinas que la puso en manos de malos empresarios como los hermanos Brener y luego de pillos como Gerardo de Prevoisin, para después ser rescatada, ya con Ernesto Zedillo por el Fobaproa y retomar sus altos vuelos y ampliar sus rutas y posiciones en todo el mundo, cayó en desgracia cuando Vicente Fox, en pago a favores recibidos prácticamente se la regaló a Gastón Azcárraga, que en sólo cuatro años, con el silencio ominoso y la complicidad del gobierno, la llevó al desastre financiero al endeudarla y descapitalizarla para beneficio de sus otras empresas. Así en cuatro años de mala administración y de calderonismo negligente, se escribió la historia negra que está a punto de cerrar 90 años de una de las empresas más antiguas de la aviación en el mundo… Giran los dados. Apostamos por Escalera.

 

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