Hay muchos economistas que sacan sus calculadoras científicas y hacen cuentas respecto al nivel que debería tener realmente la divisa nacional frente al dólar. Todos ven que hoy el billete verde está muy caro, que debería haber una paridad mucho más cercana a los 18 que a los 20 pesos actuales.

 
Todos los cálculos se vienen abajo cuando el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saca su smartphone y se pone a tuitear. Ahí se acaban los pronósticos y empiezan los rezos.

 
Piense cuántos movimientos del peso se han basado en hechos y cuántos en expectativas.

 
La volatilidad es propiciada por los que ven oportunidad de ganancia, eso no hay que perderlo de vista. Pero lo que ha movido esa especulación son meras declaraciones; algunas en contra de los intereses mexicanos y otras no tan negativas.

 
Cuando el mandatario estadounidense despotrica desde su cuenta @realDonaldTrump en contra del libre comercio con México, nuestra moneda sufre. Cuando su secretario de Comercio, Wilbur Ross, dice que no nos va a ir tan mal en la renegociación, el peso goza.

 
Pero más allá de estos factores imponderables que mueven el tipo de cambio, hay otros que son más predecibles y, de hecho, antes de que llegaran las angustias de la era Trump, el mundo vivía al pendiente de factores tan determinantes como la política monetaria de Estados Unidos.

 
Hay que recordar que venimos de una década de una política monetaria sui géneris en Estados Unidos, donde la Reserva Federal (Fed) no sólo mantuvo en ceros su tasa de interés durante todos esos años, sino que además inundó con miles de millones de dólares el mercado para estimular el crecimiento.

 
Sabíamos que la salida de esa medicina sería muy compleja, por lo adictivo que resulta el dólar. Pero al final han emprendido una ruta de salida hacia la neutralidad monetaria, por lo pronto, y eventualmente hacia una restricción.

 
Entonces, dejando al impredecible Trump a un lado, el mercado cambiario del peso mexicano ha respondido a la decisión de la semana pasada de la Fed de elevar un cuarto de punto su tasa de interés de referencia, pero sobre todo a la estimación de que serían dos y no tres los aumentos durante el resto del año.

 
Pero también están a la expectativa de la reacción que deberá tener el Banco de México ante esta determinación de la Fed.

 
El banco central mexicano ha ganado margen de maniobra con la apreciación de la divisa nacional, en la que de hecho contribuyó con aquel esquema de coberturas que lanzó hace algunas semanas.

 
Puede el Banxico haber ganado el margen suficiente para no tener que encarecer medio punto porcentual el costo del dinero, pero tampoco se ha hecho el espacio suficiente como para no reaccionar a la decisión de la Fed.

 
Por eso es que un cuarto de punto parece ser un margen aceptable para subir a la par del socio del Norte, pero sin dañar más la actividad económica local. Lo sabremos el jueves de la semana próxima.