Tras la captura de Dámaso López, líder de una de las tres fracciones del Cártel del Pacífico, son dos los personajes que se vuelven los objetivos prioritarios del Gobierno federal, Ismael el Mayo Zambada y Nemesio el Mencho Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

 

Por alguna razón, las autoridades en los dos últimos sexenios no han emprendido una verdadera búsqueda contra el Mayo Zambada; el objetivo siempre fue Joaquín Guzmán Loera el Chapo. Sin embargo, las operaciones, negociaciones, trasiego de droga y sobre todo el blanqueo de capitales ha estado en manos de este líder histórico.

 

En el caso del Mencho, su captura se ha vuelto incluso un asunto personal para las Fuerzas Armadas, pues desde que su gente derribó un helicóptero militar en mayo de 2015, la herida y su captura siguen vigentes.

 

Pero ahora el Gobierno federal tiene claro que, tras la captura de Dámaso López, vendrá un reacomodo de fuerzas en Sinaloa que podría aprovechar el Cártel Jalisco Nueva Generación, pues desde hace meses buscaba una alianza para combatir a las distintas fracciones de la organización del Pacífico.

 

Para el Mayo Zambada, la captura de Dámaso significa la oportunidad de recuperar el territorio de Sinaloa, y con ello tratará de conseguir una paz en esa región, pues durante los últimos meses, la guerra ha hecho que pierda el control de regiones que históricamente controlaba e incluso les significaba una guarida.

 

Ahora, la captura del Mayo Zambada, Nemesio Oseguera e incluso de Dámaso López Serrano el Minilic se vuelve fundamental para evitar una guerra violenta entre las organizaciones delictivas. De momento, las autoridades piensan que la captura puede ser aprovechada por el grupo delictivo de los Menores, encabezado por los hijos del Chapo Guzmán, quienes podrían realizar acciones violentas contra los remanentes de la fracción que encabezaba Dámaso López.

 

Esta paz incluso la buscó el propio Mayo Zambada el 4 de febrero pasado, fecha en la que convocó a una reunión en una zona cercana al Mojolo, al norte de Culiacán. En esa reunión habrían estado los hijos del Chapo Guzmán y el Mayo Zambada; tras varias horas de esperar a Dámaso López, decidieron cancelar, pero fueron atacados por un comando enviado por Dámaso. Ante el ataque fallido, Dámaso y sus hombres abandonaron Sinaloa.

 

De acuerdo a las investigaciones de la PGR, Dámaso llegó a la Ciudad de México a mediados de febrero y utilizó un aeródromo en la Zona Esmeralda en Atizapán de Zaragoza en el Estado de México, que le facilitó Nemesio Oseguera.
Desde esas fechas, Dámaso empezó a operar en la capital del país, principalmente en la zona de Santa Fe, lugar en el que se detectaron diversas casas de seguridad que utilizó para traer a parte de su familia.
De acuerdo a las pesquisas, su esposa arribó en marzo pasado y la instalaron en diversas casas de seguridad, incluso en varias ocasiones tenía reservada una habitación en el Camino Real.

 

Dentro de esta importante captura hay un dato que debe preocupar: ayer, el procurador general de la República, Raúl Cervantes, declaró que el Gobierno de Estados Unidos no ha detectado ni un solo peso al Chapo Guzmán. El problema no es que las autoridades estadounidenses no sepan en dónde está el dinero, sino que en México seguimos teniendo la gran debilidad de no atacar las finanzas de las organizaciones delictivas. El gran problema sigue siendo que las autoridades no tienen un eficiente sistema para detectar el lavado de dinero y pese a la captura de un delincuente, la organización sigue operando financieramente.

 

En otros procesos

 

A quien en breve le llegarán los escándalos de corrupción es a Christian von Roehrich, jefe delegacional en Benito Juárez. Parece que el desvío de recursos y las empresas inmobiliarias serán su dolor de cabeza.
Twitter: @osdtagle