Cada temporada de aguaceros, un tipo de precipitación pone en jaque al sistema de drenaje de la Ciudad de México, evidenciando por qué nunca será suficiente la infraestructura. Se trata de las lluvias convectivas, las cuales se caracterizan por ser de corta duración, muy intensas y en espacios reducidos.

 

El doctor Agustin Felipe Breña Puyol, investigador del Departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explicó que las lluvias de este tipo son el fenómeno meteorológico que ocurre con más frecuencia en la capital mexicana y su zona conurbada.

 

Detalló que al ubicarse la ciudad en el Altiplano mexicano, se generan las precipitaciones por ondas tropicales o bajas presiones, a diferencia de las costas, cuyas lluvias se deben a ciclones.

 

Otra de las características de estos fenómenos es que no afectan a toda la ciudad al parejo, sino que se concentran en un área específica, pues puede llover en Iztapalapa y no haber lluvia en el Centro o viceversa.

 

Detalló que a pesar de que es más frecuente que llueva en unas zonas que en otras, no se sabe cuánta lluvia caerá y es por eso que la infraestructura de drenaje siempre será insuficiente, lo que genera inundaciones.

 

A esto se agrega a la cantidad de hundimientos en varias delegaciones por la explotación de los mantos acuíferos, por ello no es coincidencia que las zonas con mayores inundaciones y donde más llueve, sean las que registran mayores hundimientos.

 

“La mayor parte del drenaje trabaja por planta de bombeo, porque nos hemos hundido mucho y no podemos desalojar todos los escurrimientos por gravedad”, dijo.

 

Loreta Castro Reguera, diseñadora urbana y directora de diseño del despacho de arquitectura Taller Capital, explicó que en promedio en el Valle de México caen al año 700 milímetros de agua en distintos momentos; pero en la temporada de lluvias, al ser muy intensas y de corta duración, hacen que el sistema de drenaje no esté preparado.

 

“Por más drenaje que hagamos y por más limpio que estuviera el drenaje, no habría un tubo capaz de drenar estas lluvias torrenciales en el momento determinado que se requiera drenar”, dijo.

 

En ese sentido, Castro Reguera, quien colabora en proyectos para el aprovechamiento del agua de lluvia en la CDMX, mencionó que una de las probables soluciones es hacer infraestructuras alternas de manejo de agua en espacios públicos, para filtrar el agua de lluvia y hacerla potable.

 

aarl