MADRID. Consciente de que al humor “lo mata la falta de sorpresa”, el dibujante Ricardo Siri “Liniers”, padre de la historieta “Macanudo”, encandiló a sus seguidores españoles con el mismo despliegue que usa en su día a día para no tener que “psicoanalizarse”.

 

Escondido tras una gorra y con una sonrisa imborrable, Liniers (Buenos Aires, 1973) confesó durante una conferencia en Ilustratour 2015, el Festival Internacional de la Ilustración que se celebra en Madrid, que comenzó a dibujar para “liberarse de todas las cosas raras que hay en su cabeza”.

 

“Las bajo al papel y me libero de ellas, y así me ahorro una cantidad de plata en el psicoanálisis”, exclamó mientras levantaba las risas en el auditorio de la Casa del Lector de Madrid.

 

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Pero dibujar no ha sido sólo una especie de terapia para él, sino que también le sirvió para librarse de su “timidez recalcitrante” y “crear un lenguaje” que le conectara con la gente antes de que él “llegue” porque cuando viaja mucha gente ya le conoce.

 

Durante la charla el argentino se declaró amante de dibujos como Mafalda, una niña que le hizo “pensar mejor”.

 

Es esto, además de provocar la sonrisa, lo que él hace con Enriqueta, los duendes, los pingüinos o el gato Fellini, algunos de los personajes que llenan el mundo “Macanudo”.

 

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“Cuando hago las tiras o los libros cambio de camino en cuanto al registro o el diseño porque si haces siempre la misma estructura la gente se ve venir el final y al humor lo mata la falta de sorpresa, por eso es que me gusta tanto Monty Python, y en ‘Macanudo’ hay mucho de eso”, matizó.

 

Pero también hay mucho de Mafalda, porque al igual que Quino, Liniers trabaja con múltiples niveles de lectura con el objetivo de que le puedan leer niños y adultos. “Mafalda trabaja así, hay chistes que leí de pequeño y no los entendí”.

 

De vuelta a los personajes de esta tira que publica desde 2002 en el diario argentino La Nación, Liniers aseguró entre risas que, aunque ya lleva veinte años dibujándolos, no “durarán 50 años” aunque algunos siguen dándole mucho juego.

 

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“Hay personajes que salieron y por más que a la gente le gustaban se me desenganchaban, pero en el caso de Enriqueta, Martincito u Olga no, porque son más tridimensionales y les puedo hacer más cosas”, puntualizó.

 

Con la idea clara de que cuando dibuja lo hace pensando en lo que a él “le gusta”, ya que “no hay manera de saber lo que piensa todo el mundo”, Liniers es también uno de los creadores de la editorial argentina La Común, una faceta por la que muestra auténtica pasión.

 

“Me daba mucha tristeza -añadió- cuando venía a Europa o iba a Estados Unidos y veía libros de autores argentinos que en Argentina no estaban editados. En mi país, al historietista José Muñoz no le conoce nadie, y esto es ¡muy bestia!”.

 

Salvado este escollo, en la actualidad se siente “muy orgulloso” de editar libros que no ha sido “capaz” de hacer porque no le “da el talento”, expresó con sorna.

 

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Por último, y antes de dejar que los asistentes al Ilustratour le preguntaran asuntos técnicos como con qué dibuja, Liniers aseguró que en estos años se está viviendo la “auténtica edad de oro” de la viñeta después de que en los ochenta el historietista estadounidense Art Spiegelman creara la novela gráfica “Maus”, una obra de referencia para él.