La decisión de que Pedro Joaquín Coldwell comenzara la ofensiva contra los supuestos rebases de topes de campaña de Andrés Manuel López Obrador, fue resultado de semanas de debate en el entorno de Enrique Peña Nieto. Inicialmente se acordó no responderle en los mismos términos para evitar impugnaciones cruzadas. Pero parece que se les pasó la cautela y ahora decidieron la Ley del Talión.
Andrés Manuel López Obrador siguió elevando el tono para referirse a Enrique Peña Nieto y a los priistas, a quienes llamó “malandrines” por retarlo a que transparente Honestidad Valiente. López Obrador respondió mediáticamente la acusación y reiteró que Peña Nieto usó dinero procedente del lavado de dinero. Con esto, se acercó un paso más a una denuncia en su contra por difamación moral.
Ulises Beltrán, de Beltrán y Asociados, que hizo las encuestas fallidas para Excélsior, tendría que supervisar más a sus colaboradores. Uno de ellos fue escuchado, por lo gritón en el teléfono, cuando prometía a un representante de El Universal información “comprometedora” de Miguel Ángel Mancera, y luego hablar con otra persona para decirle que una vez que salieran esas notas negativas, lo propondrían al futuro jefe de gobierno capitalino para su gabinete. Vieja técnica, de crea un conflicto y resuélvelo.
¿Será que es el presidente Felipe Calderón podrá ser el próximo presidente del PAN? Es lo que empiezan a preguntarse algunos que están enfrentados con el actual líder Gustavo Madero pero no son calderonistas. La postura de Calderón contrasta con las gestiones que en los últimos meses realizó para integrarse a la faculty de la Escuela John F. Kennedy en Harvard, que hay que decirlo, se hicieron cuando creía que Josefina Vázquez Mota ganaría.