Viernes 31 de Octubre, 2014
Una Catástrofe es un suceso desdichado donde hay destrucción, desgracia y se altera el desarrollo normal de las cosas. Con herramientas de análisis económico y modelos de incentivos evidenciamos las decisiones erróneas que han tomado los políticos y servidores públicos para enfrentar el crimen organizado. Nuestra tesis establece que la información y su análisis se convierte en inteligencia, y para nuestros lectores será una ventaja competitiva.
mail:info@risk-evaluation.net Alberto Islas

Krokodil, la nueva droga

Krokodil significa cocodrilo en ruso, y es el nombre de una nueva droga que se fabrica de manera casera. El nicho de mercado que busca es sustituir a la heroína que tiene un precio tres veces más alto. Esta droga es altamente adictiva y su nombre se debe a las verdes llagas y escamas que deja en la piel, en especial en las zonas más delicadas: cara, antebrazos y cuello. Los usuarios frecuentes desarrollan rápidamente abscesos y gangrena, y a menudo la amputación es la única manera de proteger la vida de un paciente.

 

Esta epidemia que se originó en Rusia y esta presente en Europa, ya fue detectada en el estado de Arizona y seguramente se verá en México en los próximos meses. El patrón de reproducción de este mal es similar al del crack en los 80, cuando se creó dicho derivado “sucio” de la cocaína para atacar un segmento de consumidores de droga con menores ingresos, pero que adquirieron una base más potente, con lo que aumentó la probabilidad de adicción.

 

Hoy en día la heroína es una droga de moda y aspiracional por su alto costo. Después de la guerra de Afganistán, el precio de la heroína se triplicó por el desabasto, y aun con la llegada del black tar mexicano, la demanda continuó en ascenso. Hoy, el número de adictos de heroína se ha triplicado y hay disponibilidad de esta droga en todo el mundo debido al poder de logística que han desarrollado los cárteles mexicanos.

 

Hace un par de semanas, la revista Time dijo del Krokodil: “La droga más horrible en el mundo llega a EU”. La publicación Mother Jones no escatimó palabras para referirse a este estupefaciente: “El fármaco del apocalipsis zombie alcanza EU. Esto no es una broma”.

 

La droga se elabora con una base de codeína y es diluida con thínner, yodo, ácido clorhídrico, fósforo rojo, gasolina o líquido para encendedores. La codeína, dihidrodesoximorfina o Permonid, es un análogo de opiáceo inventado en el año 1932 en los Estados Unidos. Es un derivado de la morfina que posee efectos sedantes y analgésicos, siendo entre ocho a 10 veces más potente. Fue utilizada en Suiza, bajo el nombre comercial Permonid, hasta 1990, siendo descrita como: una droga de rápida actuación y corta duración, con relativamente poca náusea o depresión respiratoria. Esta droga solamente está prohibida en Austria y Alemania.

 

Con estos componentes, mediante un proceso de destilación casero, se crea una sustancia altamente tóxica que es inyectada a la sangre y genera los mismos efectos que la heroína con una mayor potencia, pero los efectos tienen una duración mucho menor de tan sólo 60 minutos, por lo que existe una necesidad de volver a consumir la droga. El reto entre los jóvenes de inyectarse una sustancia que causa placer es utilizado como un proceso de iniciación en grupos de amigos o bandas, por la sensación de riesgo y placer colectivo.

 

A pesar de la disponibilidad de mariguana, cocaína y metanfetaminas que existe en el estado de Arizona, los jóvenes están buscando un sustituto porque la heroína es la droga que desean, para satisfacer una aspiración. En México necesitamos un mecanismo para difundir esta información de manera sistemática y sin ninguna carga ideológica para poder crear una política de prevención y llevar el tema de las drogas del plano criminal al ámbito de salud pública.

 

Krokodil es una epidemia y los consumidores deben ser advertidos de los riesgos que enfrentan. Los políticos y líderes de opinión usan nuestros impuestos para hacer foros de cómo regular las drogas, cuando el debate se debe centrar en la información al público. En ninguno de los debates que se han llevado a cabo ha existido información sobre el impacto de las drogas que pretenden legalizar y mucho menos las consecuencias si éstas son consumidas por un menor de edad.

 

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