En 1998, el singular David Foster Wallace hizo una lectura en el Metamorphosis: A New Kafka, un simposio realizado por el PEN American Center en Nueva York, que celebraba la nueva edición al inglés de El castillo de ese mismo año. La revista Harper’s publicó la ponencia bajo el título de “Laughing with Kafka”. El extinto escritor norteamericano explica, en dicho texto, que no hemos sabido hacer una lectura distinta sobre la obra de Kafka. Afirma que su obra es muy graciosa y no sólo sombría y aberrante.

 

El problema radica, según sus apreciaciones, en la temporalidad y la composición del humor del usuario contemporáneo. Ya hemos visto este conflicto con el último lector del Quijote. ¿Y quién rayos es el último lector el Quijote? El sujeto que ahora mismo, alrededor del mundo, sostiene el libro abierto frente a sus ojos.

 

El último lector del Quijote entiende el mundo de otra manera. Por otro lado: un pelirrojo del siglo XVII (si poseía la suerte suficiente y no era atormentado por la peligrosidad de su rutilismo en el Medioevo tardío) disfrutaba en la letrina los episodios de El Quijote como quien, en la actualidad, disfruta de The Walking Dead en su inodoro.

 

Lee el relato completo en nuestra revista digital VIDA+