Un juez ordenó al capo Ernesto Fonseca, alias Don Neto, pagar una indemnización de 20 millones de pesos a las víctimas indirectas del secuestro y homicidio del agente de la DEA Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala en 1985.

 

El Consejo de la Judicatura Federal (CJF) informó hoy en un comunicado que el Juzgado Cuarto de Distrito de Procesos Penales Federales en Jalisco fijó en 20.8 millones de pesos el monto de la reparación integral del daño que debe cubrir el sentenciado, “identificado como uno de los fundadores del cártel de Guadalajara”.

 

Se acreditó una afectación “muy grave” a los sentimientos, afectos e integridad psíquica de los familiares de Camarena y Zavala, por lo que “quedó plenamente actualizada la responsabilidad del sentenciado a la reparación del daño moral”.

 

“Kiki” Camarena y Zavala fueron secuestrados por hombres armados el 7 de febrero de 1985 en el occidental estado de Jalisco, cuya capital era el principal centro de operaciones del cártel de las drogas.

 

Un mes después sus cuerpos fueron hallados en un rancho del estado de Michoacán, colindante con Jalisco, con señales de tortura, luego de que el cártel de Guadalajara sufriera importantes golpes de las autoridades mexicanas en colaboración con la DEA.

 

Dado que Don Neto “cuenta con una situación económica alta”, así como un alto grado de responsabilidad en lo ocurrido, “la imposición de la indemnización debe ser igual de severa”, afirmó el juez.

 

La CJF detalló que el juzgado “ordenó al sentenciado para que en el plazo de cinco días acredite haber cubierto ante la autoridad hacendaria dicho pago”.

 

“Fijar una indemnización insuficiente provoca que las víctimas sientan que sus anhelos de justicia son ignorados o burlados por la autoridad, acrecentando el daño y revictimizándolas, violando el derecho a una justa indemnización”, explica el comunicado.

 

Don Neto salió el pasado 28 de julio del penal de Puente Grande, en Jalisco, para cumplir el resto de su condena en arresto domiciliario.

 

Estaba recluido en dicho penal de máxima seguridad desde 1985, cuando fue sentenciado a 40 años por el secuestro y asesinato de Camarena y Zavala, y aún le quedan por cumplir nueve años de condena.