Nueva York. Autoridades federales y estatales investigan a bancos de Estados Unidos por sus fallidos mecanismos contra el lavado de dinero, que habrían permitido transacciones de terroristas y narcotraficantes, reveló hoy The New York Times.

 

La medida podría ser “la campaña más agresiva contra el lavado de dinero en décadas, con la intención de enviar una señal a los bancos más grandes del país de que un débil cumplimiento de la ley es inaceptable”, indicó el diario este sábado en su versión electrónica.

 

Funcionarios que expresaron su opinión bajo la condición de no revelar su nombre señalaron que, bajo el liderazgo de la oficina del contralor de divisas de Nueva York, el gobierno está por tomar medidas contra el banco JP Morgan Chase.

 

Las autoridades investigan además a Bank of America.

 

JP Morgan está bajo la mira de las autoridades porque fue acusado el año pasado de transferir dinero a Cuba e Irán, en violación a sanciones impuestas por Estados Unidos contra estos países.

 

Las investigaciones sobre lavado de dinero se están multiplicando porque, según los expertos, las autoridades han resuelto ya varios de los problemas con el sistema bancario derivados de la recesión comenzada en 2008.

 

Hasta ahora, las investigaciones se habían concentrado en bancos de Europa.

 

Asimismo, las investigaciones toman fuerza por las preocupaciones de legisladores de que dinero ilícito forme parte del sistema financiero de Estados Unidos.

 

Expertos sugieren, sin embargo, que las violaciones a los mecanismos anti-lavado de dinero son en su mayor parte errores no intencionales y que a menudo no tienen consecuencia porque no son explotadas por los criminales.

 

Apenas en julio pasado, el Senado acusó al banco británico HSBC de exponer al sistema financiero de Estados Unidos a transacciones llevadas a cabo por terroristas y traficantes de drogas.

 

Asimismo, según documentos presentados en un juicio en Texas, narcotraficantes mexicanos del cártel de Los Zetas operaron dos cuentas en Bank of America que les permitieron lavar dinero producto de la venta de cocaína en Estados Unidos y que invertían en carreras de caballos.