Las inversiones nacionales y extranjeras que se hagan en las Zonas Económicas Especiales van a trascender el actual sexenio porque están protegidas por leyes federales y estatales, pero sobre todo por la Constitución, asegura Gerardo Gutiérrez Candiani, titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de estos territorios.

 
“No le voy a poner nombre”, pero independientemente de cualquiera que llegue (a la Presidencia en 2018), la inversión y los incentivos fiscales están asegurados. “Hay una ley federal avalada por todos los partidos políticos, tenemos leyes estatales, convenios de coordinación, cartas de intención, declaratorias por parte del Presidente que van a estar en el Diario Oficial (…) vamos a tener inversiones como en cualquier parte del país que están apoyadas por la Constitución Mexicana y son derechos adquiridos”.

 
En una entrevista para 24 HORAS, señala que será en unas semanas, una o dos, cuando se emitan finalmente las primeras cuatro declaratorias y con ello se anuncien las primeras inversiones para Michoacán, Oaxaca, Veracruz, Chiapas y Yucatán. La definición de los polígonos y la compra de tierras han provocado retrasos, reconoce.

 
El Ejecutivo anunció la creación de las ZEE el 27 de noviembre de 2014, en medio del descontento que generó la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Como parte del paquete de “10 acciones para mejorar la seguridad, la justicia y el Estado de derecho, el Gobierno federal planteó las zonas como una estrategia para reducir la pobreza, la marginación y la desigualdad en Chiapas, Guerrero y Oaxaca.

 
A más de dos años del mensaje presidencial, está pendiente la publicación de las declaratorias por parte del Ejecutivo para Lázaro Cárdenas, en Michoacán; Salina Cruz, en Oaxaca; Coatzacoalcos, en Veracruz; Puerto Chiapas, en Chiapas, y para Progreso, en Yucatán, que también va a estar en este paquete. Sin embargo, este anuncio se esperaba desde hace semanas.

 
Después del primer anuncio sigue el corredor energético de Tabasco y Campeche. En una tercera etapa, agregó, estarán Puebla e Hidalgo, para sumar 10 los estados susceptibles de tener una zona económica, precisa Gutiérrez Candiani, a cargo de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las ZEE el 8 de julio del año pasado.

 
 ¿Por qué los retrasos?

 
Hay dos cosas que han influido. La primera es la definición de los polígonos y la otra es la compra de tierras, porque ya sea privada o social tienes que asegurarte que esté bien amarrada jurídicamente, en la parte medioambiental, sobre todo en la parte social. Si se compra un ejido el proceso es proceso lento, y lo queremos hacer muy bien.
Hace varios meses tenemos los estudios de prefactibilidad para someterlos a la Comisión Intersecretarial, ya prácticamente listos. Es un tema de semanas, pueden ser una o dos, aunque también la coyuntura política no ayuda.

 
¿No veremos movilizaciones por el tema de la tierra?

 
En ninguna declaratoria tenemos problemas sociales. Ninguno de los municipios tiene mayoría indígena. Y segundo, los proyectos son de industria de transformación, no estamos afectando comunidades, no son de extracción minera, no estamos afectando sus tierras.

 
Se tocan ejidos que no están en municipios indígenas, y además estamos respetando la legalidad para no tener problemas. Estamos haciéndolo en común acuerdo con los ejidatarios. Está totalmente amarrado.

 
¿Qué tipo de empresas veremos en cada una de las ZEE?
Casi todas tienen vocaciones agroindustriales y energéticas. En el caso de Lázaro Cárdenas, por ejemplo, están todos los derivados de minería, no extracción. En Coatzacoalcos, clústers químicos, petroquímicos y energéticos. En Salina Cruz, igual energía y en Puerto Chiapas, principalmente es agroindustria, con algo de manufactura. En el caso de Progreso, Yucatán, innovación y desarrollo tecnológico.

 
¿Qué pasa al día siguiente de las declaratorias?

 
Lo que queremos es que al día siguiente de que el Presidente haga las declaratorias se firmen los convenios de coordinación en los tres niveles de gobierno, la ventanilla única se ponga a funcionar y ya haya anuncios de inversión concretos y de generación de empleos por parte de las empresas extranjeras, que incluyen a asiáticas, hindúes, europeas, estadounidenses, además de las mexicanas.

 
¿Habrá acceso al crédito?

 
Tenemos un paquete de 29 programas federales que son susceptibles de apoyar a las zonas económicas, ahí entra crédito, pero también capacitación, certificaciones, financiamiento para nuevos proyectos, para empresas sociales.

 
¿Cuándo se verá este trabajo en menores índices de pobreza?

 
Es una visión de largo plazo. Estamos tratando de que en el momento de las declaratorias haya anuncios de inversión y de empleo para empezar a generar círculos virtuosos de riqueza y que esto tenga un efecto multiplicador, que vayamos sustituyendo los programas sociales. Cada vez se invierte más y no hemos tenido un impacto en generar mejores condiciones de vida.

 
Tenemos estudios que muestran que por cada dólar que se invierta en las zonas, en las áreas de influencia tiene un efecto multiplicador de tres a uno. Porque los empleos que generas se traduce en servicios, en hoteles, restaurantes, en vivienda, educación que van generando círculos virtuosos de riqueza.

 
¿Cómo será la administración de las ZEE?

 
Cada polígono tendrá un administrador integral. Esta gestión se va a licitar mediante una concesión a 40 años. Va a ser como un parque industrial.

 
¿Ya existe la infraestructura necesaria para su arranque?

 
Se escogieron zonas de las más pobres de México pero donde hay una infraestructura mínima y básica. Se escogieron puertos que aun con limitantes cuentan con acceso por carretera, o aeropuertos.

 

 

Datos

 
40 empresas de las más de 100 interesadas ya presentaron cartas de intención por unos 5,700 mdd a seis mil mdd

 

 

“Los programas asistenciales son muy importantes y se tienen que mantener y seguirán, pero si realmente quieres cambiar de fondo la realidad actual y futura hay que generar oportunidades dignas, y eso lo genera el empleo y las oportunidades de desarrollo.

 

 

En el sureste le hemos apostado a los programas sociales y, por supuesto que hay ayudado, pero no han generado un  cambio profundo.