Los narcotraficantes no tienen límites para ocultar y enviar droga. En años recientes han sido descubiertos estupefacientes en envases para jarabe de chocolate, latas de chiles jalapeños, en plátanos y pepinos de plástico rellenos, también en botellas de tequila e incluso ¡en tortas!

 

Con el tiempo la canción de Los Tigres del Norte, Contrabando y Traición, y las hazañas de Camelia la Texana se ha quedado corta.

 

Hoy en día los criminales transportan mariguana, cocaína o cualquier otro producto en fascias, en radiadores, en el tanque de gasolina, dentro del depósito del líquido limpiaparabrisas o en baterías, revelaron las autoridades en 2013, pero además usan juguetes, loncheras escolares y la ropa de bebé.

 

Sin contar con que muchas veces las mismas personas se convierten en los contenedores de la droga, poniendo en riesgo su vida.

 

Este lunes un joven fue detenido porque transportaba 8.4 kilos de metanfetamina repartidos en 12 piezas de madera para armar un patín del diablo, en la garita de San Luis, Arizona, indicó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

 

En San Ysidro, California, la frontera más transitada del mundo occidental, las autoridades reportaron que han descubierto a niños que llevan droga adherida al cuerpo o en sus cuadernos.

 

Apenas el 11 de enero la Procuraduría General de Justicia del DF (PGJDF) dio a conocer la detención de una pareja que escondía seis envoltorios con marihuana entre la ropa de un bebé de dos meses de edad, en la delegación Álvaro Obregón.

 

Muchas veces los bultos de estupefacientes son cubiertos de mostaza, talco para bebé o jabón de ropa para tratar de despistar a los perros de la Policía.

 

Un caso que llamó la atención fue en 2013 cuando autoridades de Estados Unidos decomisaron tonelada y media de marihuana en latas de chiles jalapeños.

 

En Berlín, Alemania, fueron encontradas por casualidad siete cajas de plátano con más de 140 kilos de cocaína procedente de Colombia. Las cajas de droga estaban en cuatro supermercados de Berlín y otro de Velten, y eran parte de un cargamento de más de mil 500 cajas de fruta, reveló el año pasado el jefe de departamento de la Oficina Criminal, Olaf Schrem.

 

En México ya hubo un caso similar. Autoridades federales confirmaron que el cártel de Sinaloa traficaba droga hacia Estados Unidos oculta en envoltorios que simulaban ser plátanos y pepinos y que eran mezclados con fruta real.

 

El primer decomiso de este tipo había sido descubierto en España en 2011, cuando fue asegurado un cargamento de plátanos reales y plátanos de plástico rellenos de cocaína.

 

Pero un caso insólito fue descubierto hace apenas tres años cuando la Policía Federal realizó una inspección a bordo de un autobús y descubrió que una pareja llevaba seis tortas ¡de metanfetaminas!

 

El crimen fue descubierto sobre la carretera México-Nogales, en un autobús procedente de Culiacán, Sinaloa, con destino a Hermosillo.

 

Un año después (2013), en Barcelona, la Guardia Civil reportó que fue descubierto un pasajero que transportaba 6.6 kilos de cocaína ocultos en la comida.

 

La droga estaba en papas rellenas de alcaloide, en los envases con doble fondo de un jarabe de chocolate, en otro de salsa cátsup y en un sobre de aderezo.

 

Y en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue descubierto un cargamento de más de 30 kilos de cocaína y 300 gramos de metanfetaminas ocultas en 16 loncheras infantiles que llegaron en un vuelo procedente de Colombia, según información de la Policía Federal.

 

Otro caso increíble fue el que se conoció el año pasado cuando fue descubierto que ingenieros al servicio del Cártel de Sinaloa diluyeron cocaína y los vertieron dentro de transformadores eléctricos para ser embarcados desde Buenos Aires a Mérida.

 

En el mismo año, en Michoacán, elementos del Ejército descubrieron un arsenal y 300 kilos de droga, conocida como cristal, escondida en dos cisternas de plástico enterradas en una huerta de limón.

 

Otros delincuentes prefieren el mar y han evolucionado de las lanchas rápidas a los barcos y submarinos.

 

En Francia cayeron tres colombianos y dos mexicanos con 35 kilos de cocaína que habían escondido en las paredes de un chalet prefabricado, el cual sería exhibido por una empresa en una feria ecológica. La droga había llegado en barco.

 

La revista High-Times resaltó que los narcotraficantes fabrican sus propios semi-sumergibles de fibra de vidrio que no son detectados por los radares.

 

Parece que los narcotúneles son cosa del pasado. Ya sea con tecnología de última generación, como los drones, o al estilo de la época medieval, con catapultas, pero hay evidencias de que los criminales cambian, se adaptan y actualizan para continuar por cualquier vía con el negocio ilegal.