Empresas de seguridad de privada pusieron en marcha un nuevo protocolo de actuación para combatir el robo hormiga con el primer Simulador de Protocolos de Seguridad en Tiendas Minoristas, esto debido a que supermercados y tiendas departamentales pierden anualmente alrededor de 14 mil millones de pesos por este ilícito.

 

Como parte de un recorrido en sus instalaciones ubicadas en la colonia Escandón, Marcos Castillo, director general de la empresa Prosegur, afiliada a la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP), señaló que dicho simulador tiene como uno de sus objetivos renovar la forma en que se capacita al personal de un mercado de retail (tienda que tiene una caja registradora) en contra de los delincuentes denominados farderos.

 

El simulador consta de un espacio cerrado de 8.25 por 5.20 metros, con uno de los muros construido por ventanales amplios interconectados por micrófonos que permiten la observación de las prácticas desde el exterior, así como la interacción de instructores y evaluadores con el personal bajo capacitación que se encuentre aplicando los protocolos de seguridad aprendidos.

 

José Gonzalo Vázquez, gerente de formación y desarrollo de Prosegur, explicó que el simulador de protocolos básicamente es una cámara de Gesell para entrenamiento de seguridad, pues está conformado por un espacio cerrado equipado audiovisualmente y con un costado de ventanales para observar las prácticas.

 

La ambientación y el equipamiento del lugar varían, pues el simulador se puede convertir de forma práctica en una joyería, tienda de  ropa, tienda de calzado  a cualquiera de las necesidades del cliente.

 

“El interior del  simulador no solo está representado, sino operando con alarmas, equipos antihurto, antincendios, detectores de  humo, sensores de movimiento, detectores de iones, alarmas sonoras, circuito cerrado, cámaras”, refirió Vázquez.

 

Ya en la simulación, se conforma un equipo de seguridad de acuerdo al giro del cliente, se toman posiciones y se dispara una situación de incidencia que puede ocurrir en cualquier momento: conato de incendio, sismo, robo a mano armada, hurto o un cliente con algún problema.

 

“El personal que está en el interior debe identificar la situación y aplicar el protocolo. Este procedimiento está previamente convenido con el cliente dependiendo de su política interna, y nosotros somos responsables de aplicarlo”, detalló el capacitador de Prosegur.

 

Ingenio al servicio del crimen

 

Éstos son algunos de los trucos utilizados por los delincuentes conocidos como farderos.

 

– Caja forrada con unicel y aluminio para evitar que se activen los detectores antirrobo en las entradas de la tienda

 

– Gancho utilizado por los delincuentes para desactivar  los sensores antirrobo colocados en ropa u otros artículos

 

– Chaleco especial para ocular mercancía sustraída, engañando a los guardias de seguridad

 

– Bolsa con el interior forrado de aluminio para que los arcos de salida de las tiendas no detecten la mercancía robada