Así que el mero 12 de diciembre, día de las Lupitas mexicanas, el Tercer Tribunal Unitario Penal del Distrito Federal exoneró a Raúl Salinas de Gortari del delito de enriquecimiento ilícito, porque consideró que la Procuraduría General de la República (PGR) no acreditó que su fortuna provenga del erario federal. Este fallo le fue notificado el martes 16, un día antes de que viajara a París.

 

Por supuestísimo que sabían la reacción social que esto traería como consecuencia, la animadversión y el enojo. Lo tenían advertido quienes habrán de asumir la responsabilidad de la decisión y todos quienes formaron parte del engranaje resolutivo: políticos del momento y juristas.

 

De todos modos “en México -se dijo- las cosas pasan volando y en enero ya ni quien se acuerde de quienes emitieron la resolución”. Ahora sí que con todos esos recursos libres de polvo y paja, el señor Salinas de Gortari “pasó a mejor vida”.

 

Indigna-exoneración-de-Raúl-Salinas

 

Aprovecharon el letargo social para decirnos que el poder político y la gran decisión nacional la sigue teniendo Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de México y hermano de Raúl.

 

El poder de Carlos Salinas de Gortari avasalla, agobia, avergüenza, causa daños irreversibles al cuerpo social mexicano e hace indigna a la política nacional. Pero el pudor político es inexistente.

 

A saber: al señor Raúl Salinas de Gortari se le acusaba de enriquecimiento ilícito por un monto de 224 millones de pesos presuntamente provenientes de la Partida Secreta de la Presidencia de la República entre 1990 y 1994. Su hermano fue presidente de 1988 a 1994.

 

La agencia CNN detalla que mientras trabajó en la extinta Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo) adquirió 41 propiedades en nueve estados del país y no pudo comprobar el origen de los recursos para adquirirlas. Lo acusaba la PGR desde 1996, durante la gestión del presidente Ernesto Zedillo.

 

[El hermano presidencial ocupó cuatro cargos durante los sexenios de Miguel de la Madrid y su hermano Carlos Salinas: en Conasupo fue gerente general de Diconsa –cuando ocurrió el escándalo de la leche importada-contaminada-desaparecida-¿enterrada?-; director general de Imconsa y director de Planeación y Programación presupuestal de Conasupo. De 1990 a 1992 fue secretario técnico del Comité de Evaluación del Programa Nacional Solidaridad…].

 

En marzo de 1995 fue arrestado por los cargos del presunto asesinato de su ex cuñado José Francisco Ruiz Massieu y de enriquecimiento ilícito. Fue enviado a la prisión de “Almoloya”. Ese mismo año su entonces esposa Paulina Castañón fue arrestada en Ginebra, Suiza, cuando intentó retirar fondos de una cuenta a nombre de un alias.

 

Esta captura hizo que se conociera una fortuna estimada en más de 160 millones de dólares, los que fueron congelados por el gobierno suizo.

 

El 14 de junio de 2005 salió libre después de 10 años de cárcel. Se le absolvió entonces de la acusación por el crimen de su ex cuñado y de los delitos de lavado de dinero y se le descongelaron cuentas en Suiza.

 

En un juicio que duró casi 19 años, uno a uno fueron cayendo los cargos. ¡Malvada sociedad que lo acusó!

 

Así que apenas en marzo pasado, el titular del Juzgado Decimotercero de Distrito en Procesos Penales Federales, con sede en el Reclusorio Sur del DF, Carlos López Cruz, ordenó devolver a Juan Manuel Gómez Gutiérrez -presunto prestanombres de RSG- alrededor de 30 millones de pesos depositados en cinco cuentas bancarias.

 

En fin. Todo esto ya no importa. Sí importa saber qué ocurrió ahí y si, en efecto, todo está en ley. ¿Quién puede garantizar que así sea? ¿Hay instancias superiores? ¿Hay instancias internacionales? Acaso nada más para saber que, en efecto, el señor Raúl Salinas de Gortari es y ha sido inocente.

 

Se sabrá la verdad algún día. Ojalá sea pronto y quizá los mexicanos con interés en la verdad y lo justo hagamos un juicio certero y sin tacha. Y aun más: Adelante hay también otro recurso, quizá el más lento pero ineludible: el recurso de la historia que todo lo ve y nada perdona. Clío sabe esperar.