No se trata de abrazar la bandera nacional y debatir con ella. México es mucho, mucho más que la Selección Mexicana de futbol; que la queremos y valoramos, sí, pero no se trata de ponernos patrioteros. Guadalajara es y seguirá siendo el equipo más mexicano, con todo y la negativa de ceder a sus jugadores para el juego amistoso del próximo miércoles en Miami.

 

A Chivas (fiel a uno de los sellos obtenidos con Jorge Vergara) le faltaron formas: asumió una postura retadora al anunciar públicamente que no cedería a sus futbolistas, siendo que pudo haber hecho las cosas de manera distinta.

 

La preocupación de Chivas es legítima más allá de tener como garantía a Dorados. Lo es porque no hay reglamento que se viole con esta decisión, pero pudo hacer esto más dócil para ambas partes, pudo haber negociado como lo han hecho muchos equipos para no tener convocados: algunos por sus compromisos en Concacaf, Libertadores o Sudamericana en su tiempo, pero todos piden, incluso lo hacen con jugadores de selecciones menores.

 

Claro está que para Juan Carlos Osorio el tiempo es oro y necesita lo más rápido posible reducir su población de seleccionados para elegir de cara a Copa América pero, siendo honestos, un juego contra Senegal no cambia nada. No es definitivo en ningún sentido. El margen de maniobra para el colombiano aún es amplio: hay muchos partidos que ver y unos cuantos experimentos para mover y mezclar como mejor le acomode. Muy diferente sería si habláramos de una convocatoria final o de un partido verdaderamente trascendental.

 

No, la postura de Chivas no daña al futbol mexicano ni le da la espalda. Lo lastima mucho más que cada vez haya menos confianza en el jugador mexicano y que los espacios en la cancha tengan una especie de seguro para el futbolista que viene de afuera. Y mire que el tema resulta paradójico, ya que cuando más éxitos se consiguen en selecciones menores, menos oportunidades reciben en nuestra Liga.

 

No abre ninguna puerta que otros no hayan abierto antes, el problema, insisto, fue de formas, y en este sentido Chivas entró sin tocar a las oficinas para dejar su postura y sin ofrecer negociación alguna. Pudo ser menos radical, pues.

 

Dejemos las cosas en su debida proporción y, aunque resulta mezquino el gesto, no lo es más que otros que lo han solicitado antes, claro, siempre y cuando se trate de una eventualidad y nada más que eso, al fin y al cabo que Dorados descenderá pronto y Guadalajara, sin hacer demasiado, se mantendrá nuevamente en la máxima categoría.

 

Es el riesgo por jugar en fechas fuera de calendario oficial es este, nos guste o no los jugadores pertenecen a los clubes y los clubes tienen sus propios intereses, más cuando se trata de salvar el pellejo. Por otro lado es la ventaja de tener la oportunidad de darle más ensayos a los entrenadores nacionales en estos juegos que no sólo tienen como beneficio el económico, hay muchas cosas positivas que se derivan de las giras por los Estados Unidos, el llamado de muchos jóvenes que en condiciones normales sería mucho más cerrado el filtro: Lozano, Gutiérrez y Pizarro, por ejemplo. Estos duelos son los que permiten ver a Pikolín Palacios, Henry Martin o el mismo Cándido Ramírez.